La rata(cuentito)

mariano dupont

Poeta fiel al portal
LA RATA

Me contemplaba desde unos pequeños riscos, fijamente, con clarisima atención, pero sin parar en sus nerviosos y naturales movimientos.
Los riscos eran los únicos accidentes naturales que rompían la monotonía de la minúscula isla rodeada por el paisaje marítimo, sin ningún elemento que fuera distinto de la uniforme y aburrida continuidad del mar.
La maldita rata me vigilaba incansablemente y no había ninguna duda de que era el elegido como su enemigo perfecto, como si no hubiera otro en el mundo.
El pequeño barco que realizaba cortas excursiones por esa zona del Caribe simplemente se prendió fuego, tosió un poco y se fue a pique.
Yo sabia que estábamos en un cayo deshabitado del archipiélago de San Andrés y Providencia y que antes que desesperar había mas bien que pensar.
Pero estaba la rata, la maldita rata, a toda hora la rata.
Sentada me miraba, de mañana y de tarde, y sabia que por las noches rondaba muy cerca mio.
Yo la vi llegar a la pequeña isla sobre unos maderos flotantes después del naufragio, cuando yo también llegaba.
Se sentaba a veinte o treinta metros de mi y me estudiaba.
En esa posición medía cincuenta o sesenta, pero erguida los centímetros se hacían setenta u ochenta;¡carajo!, era una enorme rata.
Si la idea del animal era ponerme nervioso, lo estaba logrando ampliamente.
La rata, supongo, estaría harta de comer dulce y el hastió de su organismo impedirla sin duda por cuestiones de rechazo digestivo la empalagosa dieta del coco.
Yo todavía conservaba una parte de la pequeña provisión de galletas que había rescatado del barco.
( fin de la primera parte)







 
Buuuuuuu...
Se me va a olvidar esta parte.
Deberías ponerla en Relatos Extensos y ahí no te lee
nadie hasta que termines. Se pierde el hilo así.
Ya me imaginaba que la rata saltaba sobre ti.
Igual es bonita. Buena onda, Mariano.

 
la rata

me contemplaba desde unos pequeños riscos, fijamente, con clarisima atención, pero sin parar en sus nerviosos y naturales movimientos.
Los riscos eran los únicos accidentes naturales que rompían la monotonía de la minúscula isla rodeada por el paisaje marítimo, sin ningún elemento que fuera distinto de la uniforme y aburrida continuidad del mar.
La maldita rata me vigilaba incansablemente y no había ninguna duda de que era el elegido como su enemigo perfecto, como si no hubiera otro en el mundo.
El pequeño barco que realizaba cortas excursiones por esa zona del caribe simplemente se prendió fuego, tosió un poco y se fue a pique.
Yo sabia que estábamos en un cayo deshabitado del archipiélago de san andrés y providencia y que antes que desesperar había mas bien que pensar.
Pero estaba la rata, la maldita rata, a toda hora la rata.
Sentada me miraba, de mañana y de tarde, y sabia que por las noches rondaba muy cerca mio.
Yo la vi llegar a la pequeña isla sobre unos maderos flotantes después del naufragio, cuando yo también llegaba.
Se sentaba a veinte o treinta metros de mi y me estudiaba.
En esa posición medía cincuenta o sesenta, pero erguida los centímetros se hacían setenta u ochenta;¡carajo!, era una enorme rata.
Si la idea del animal era ponerme nervioso, lo estaba logrando ampliamente.
La rata, supongo, estaría harta de comer dulce y el hastió de su organismo impedirla sin duda por cuestiones de rechazo digestivo la empalagosa dieta del coco.
Yo todavía conservaba una parte de la pequeña provisión de galletas que había rescatado del barco.
( fin de la primera parte)







no se lo que puede haber pasado soli
el final estaba publicado
si vos queres lo publico de nuevo.
Buena onda para vos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba