eddy
Poeta recién llegado
Vuelvo a dejarles estas líneas de mi terapia diaria que alfloran cuándo el alma vaga entre penas, espero que les guste, abierto a cualquier sugerencia, un saludo! y gracias por vuestro tiempo!
LA PRIMAVERA QUE NO FLORECIÓ
Creyendo que después de las últimas semanas del mes
en el que los almendrales se visten con galas nupciales
brotarían en este inerte páramo las primeras imberbes flores
a las que, planeaba nombrar una a una por tu nombre
con mis ansias intactas,perennes, de tus besos tempranos
que dieran fin así a la estación de miradas indiferentes,
de las túpidas tundras de negruzcos abrigos,
que alimentan las entrañas del autobús octogenario
rugiente de dolor por su óxido, vomitando monotonía de carbono,
y convirtieran así en una exhuberante mariposa
al tranvía que desentonado en su disfraz de oruga
escapa del centro de la ciudad,de la manzana podrida,
repletas de sonrisas de hormigón, y de nos vemos mañana;
pero, cómo casi siempre el sueño,si bueno, dura poco.
y creyendo que después de las últimas gotas de invierno
vendrías a rescatarme con tus infinitos ojos marrones
que albergan la fórmula que desgrana los entresijos del equinoccio,
ese año, volví a resquebrajarme cómo los panizos ,esperando,
en aquél infame año, la primavera, no floreció.
LA PRIMAVERA QUE NO FLORECIÓ
Creyendo que después de las últimas semanas del mes
en el que los almendrales se visten con galas nupciales
brotarían en este inerte páramo las primeras imberbes flores
a las que, planeaba nombrar una a una por tu nombre
con mis ansias intactas,perennes, de tus besos tempranos
que dieran fin así a la estación de miradas indiferentes,
de las túpidas tundras de negruzcos abrigos,
que alimentan las entrañas del autobús octogenario
rugiente de dolor por su óxido, vomitando monotonía de carbono,
y convirtieran así en una exhuberante mariposa
al tranvía que desentonado en su disfraz de oruga
escapa del centro de la ciudad,de la manzana podrida,
repletas de sonrisas de hormigón, y de nos vemos mañana;
pero, cómo casi siempre el sueño,si bueno, dura poco.
y creyendo que después de las últimas gotas de invierno
vendrías a rescatarme con tus infinitos ojos marrones
que albergan la fórmula que desgrana los entresijos del equinoccio,
ese año, volví a resquebrajarme cómo los panizos ,esperando,
en aquél infame año, la primavera, no floreció.