La oscuridad llega sin la ceguera.
Ver no significa ver.
Un agujero negro es nuestro cuerpo, de repente.
Y miedo.
Nos paraliza.
Nos deja sin sentidos.
Y miedo.
No responde el cuerpo, que hasta ahora nos pertenecía.
Ni el tiento, que hasta ahora...el tacto también se oculta.
Una espiral, tremenda, nos invade.
Boca abajo, boca arriba.
Un vómito incipiente se prepara y amenaza la pérdida
de los sentidos.
Después podemos ser un caballo blanco, libre
o un carnero negro esclavo. Una nada.
Todas las palabras conocidas no valen de nada.
Tal vez un gesto. Tampoco.
Estamos tan cansados.
Nos duelen los huesos que ya no tenemos.
Nos duelen las miradas que ya no existen.
Estamos más que solos.
Estamos vacíos.
¿Entonces, de qué estábamos llenos?
Salimos...Por fin salimos, a la noche, al patio,
al amanecer de otro amanecer, de otro más amanecer, sin esperanzas.
Por contemplarnos, alertas.
Y doloridos.
Ahora, vendrá la ausencia. ¡No estás!
Y otro y otro día...
Ver no significa ver.
Un agujero negro es nuestro cuerpo, de repente.
Y miedo.
Nos paraliza.
Nos deja sin sentidos.
Y miedo.
No responde el cuerpo, que hasta ahora nos pertenecía.
Ni el tiento, que hasta ahora...el tacto también se oculta.
Una espiral, tremenda, nos invade.
Boca abajo, boca arriba.
Un vómito incipiente se prepara y amenaza la pérdida
de los sentidos.
Después podemos ser un caballo blanco, libre
o un carnero negro esclavo. Una nada.
Todas las palabras conocidas no valen de nada.
Tal vez un gesto. Tampoco.
Estamos tan cansados.
Nos duelen los huesos que ya no tenemos.
Nos duelen las miradas que ya no existen.
Estamos más que solos.
Estamos vacíos.
¿Entonces, de qué estábamos llenos?
Salimos...Por fin salimos, a la noche, al patio,
al amanecer de otro amanecer, de otro más amanecer, sin esperanzas.
Por contemplarnos, alertas.
Y doloridos.
Ahora, vendrá la ausencia. ¡No estás!
Y otro y otro día...
Última edición: