SebastianLasker
Poeta recién llegado
Soy el que soy
Dios
no sabemos lo que queremos,
ni sabemos como conseguirlo
Dios
no sabemos lo que queremos,
ni sabemos como conseguirlo
Se arrimo el abismo a los pies de todo un lienzo de atrocidades,
desgracias, acosos insomnes...
Rapsodas de la verdad vernácula
¿quien los hizo dormir en la esperanza de los cuartos ajenos?
¿las paredes acaso perseguían el mirar colectivo de los días?
El inmaculado fuego que los devoro
les hizo arder fuerte la garganta
y al cielo se le trizó, necia,
una ultima lagrima
ahí quedo la ilusión,
el espectáculo de caer con el arco iris amarrado al cuello
lo otro era balancearse
y ver como la sombra jugueteaba
a no pederse por los escuetos
laberintos de la imprudencia
¡que efímero el triunfo de lo inevitable!
y ahora que nosotros estamos aquí,
condenados al fracaso que nos dejara henchidos de orgullo
¿que haremos?
Nuestros predecesores
agobiados por los veintiún colores,
consumaron la ensoñación
en el crepitar majestuoso
de los diamantes que se desparramaron
por toda la ciudad, alejando el verso del poema
lagrimas, magulladuras
madurar el arte es vender el alma
venimos del arcano arrastrando el futuro en nuestras pupilas,
con pasos sincopados reverberamos las calles de imágenes sicalípticas venimos
El sueño de un sueño
¡que pesadilla podria pensar
el surrealismo del surrealismo!
dista esta mariposa cenicienta,
de ser algo más
que el anagrama fotográfico de una triste metáfora universal:
la vida es un basurero plagado de estrellas
ustedes que murieron
como niños suicidas
en una eterna búsqueda de lo real
por no mirar al suelo y palpar lo fatal,
y en ambos casos ajenos a la verdad.
¿y ahora que haremos nosotros?
Los herederos de estas cenizas infestas de libertad
¿Rendirnos, contemplar lo dichoso que nos trae el azar
familia, trabajo, odio, desdicha, abandono,
la droga del poeta burgués?
Nunca
ni el olvido sepultara la voz, joven vozarrón del cantor sempiterno
sentado allí, al borde de la insanidad inclemente de este mundo decrepito.
Aquí, aquí, aquí,
donde la luz no miente porque no llega,
aquí donde la niebla se esparce y enceguece al arte
aquí...
nos han dicho que vamos a la hoguera en la que el ímpetu muere
nos han dicho que firmemos acá y acabemos con el martirio
nos han dicho que ya sólo nos queda repasar la historia
nos han dicho risas en nuestros versos paradójicos, agresores y resueltos
nos han dicho que somos como los hijos que se arrodillan
ante lo inútil, rogando una respuesta aún más inútil...
La vida sabrá arrebatarnos el destino,
no sabemos cual es el final
no tenemos las respuestas
no queremos su respeto
únicamente queremos
Que pare de llover...
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cordialmente dedicado a Carolina
por el simple hecho de existir