Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La novela
Yo soy un hombre solitario, de extraños pensamientos; me cuesta mucho ir de compras y más me gusta visitar a los muertos. Nadie cuando hablo me escucha porque nunca mi hablar es correcto; unos entienden mi lucha y otros parecen saberlo, que soy la vieja apostilla, la purga del cura del pueblo. Soy un hombre fiel, pero apártenme de las abejas no sea que la miel en mi piel se quede ceja. Mi soledad es en silencio y sólo grito a los buenos días; cuando hay nubes me despejo y si llueve es mi alegría. Con el sol radiante fuera me refugio y me constriño, me produce grande pena ver a un dios tan viejecito. Y en la luna de la noche, cuando luna no es de día, salgo dando muchos botes, quien me ve ya se santigua, y le hago cuernos de rebote y le digo salve ave maría. Cuando llego solo a casa nadie está a la espera, sólo un gato que me araña y una lámpara sin vela, un ratón que juega al truco de esconderse en la cazuela, y un montón de libros que me inspiran la novela.
Yo soy un hombre solitario, de extraños pensamientos; me cuesta mucho ir de compras y más me gusta visitar a los muertos. Nadie cuando hablo me escucha porque nunca mi hablar es correcto; unos entienden mi lucha y otros parecen saberlo, que soy la vieja apostilla, la purga del cura del pueblo. Soy un hombre fiel, pero apártenme de las abejas no sea que la miel en mi piel se quede ceja. Mi soledad es en silencio y sólo grito a los buenos días; cuando hay nubes me despejo y si llueve es mi alegría. Con el sol radiante fuera me refugio y me constriño, me produce grande pena ver a un dios tan viejecito. Y en la luna de la noche, cuando luna no es de día, salgo dando muchos botes, quien me ve ya se santigua, y le hago cuernos de rebote y le digo salve ave maría. Cuando llego solo a casa nadie está a la espera, sólo un gato que me araña y una lámpara sin vela, un ratón que juega al truco de esconderse en la cazuela, y un montón de libros que me inspiran la novela.