Esta noche te vi
cuan dolor en el corazón
al tener que despedir
esa niña del amor.
Linda, inteligente, fina
niña de amapola,
sencilla, virginal
como estela divina.
Me dijiste que era la vida
y sin ella no se sabe vivir
sólo se marchado de viaje
pronto volverá a ti a reír.
Cuan orgullo propagas
al hablar tan gentil
si te vieras eres un padre
que envida haces sentir
Cuanto amor llevan tus palabras
admiro el escuchar
no se acabara el tema
una y mil veces mas
Ese afecto al relatar
cosas que de la niña
solía realizar
cuando pequeña reían sin más.
Me gusta verte presuntuoso
al ver tus hijos obedientes
como la araucaria imponente
que al crecer calma dulcemente
Esta mañana te despertó
un canto de aves sin igual
en sus versos te decían
levántate es tiempo de amar.