Funky Town
Ya se acerca aquel viejo coche azul
ya se escucha esa campana en el fondo
de la canción aburridora que deja de serlo
cuando se aparecen los rostros juveniles
casi infantiles que corren y brincan sonriendo.
Cuando nada es dificultad, cuando todo es perfecto
Gritos de jóvenes que quieren ser adultos
porque han aprendido a noviar
Rostros limpios, almas libres que bailan
al ritmo de la misma canción aburridora
que deja de serlo cuando reaparece la nostalgia,
frente a una taza de café,
una mañana de domingo
a los cuarenta y cuatro años.
¡Otra, Otra, Otra!
Ya se acerca aquel viejo coche azul
ya se escucha esa campana en el fondo
de la canción aburridora que deja de serlo
cuando se aparecen los rostros juveniles
casi infantiles que corren y brincan sonriendo.
Cuando nada es dificultad, cuando todo es perfecto
Gritos de jóvenes que quieren ser adultos
porque han aprendido a noviar
Rostros limpios, almas libres que bailan
al ritmo de la misma canción aburridora
que deja de serlo cuando reaparece la nostalgia,
frente a una taza de café,
una mañana de domingo
a los cuarenta y cuatro años.
¡Otra, Otra, Otra!