rosaterrones
Poeta recién llegado
La musa perturbada.
En el alhajero guarda las cuerdas de su violín gastado,
la tinta de su tintero se secó
y una luz opaca le deja ver el retrato de su ser amado.
La musa del valle y del despeñadero
tiene la mirada ida,
el corazón moribundo,
un leve llanto sin lágrimas…
vive en su sueño profundo.
De noche la nieve blanquea los talludos pinos,
el camino del labriego es recorrido por la dueña del cielo,
a veces se cree una estrella…
otras veces se ve devorada por el destino.
Caen las madrugadas con su frigidez,
un bordón que es el apoyo de su caminar ya lento,
le da un tiempo para recordar la cabaña,
las notas musicales…
y sus letras de amor que le inspiraron sus besos.
Musa perturbada y celadora de sus recuerdos,
lleva los pendientes de nácar que le regaló su forastero,
cien años lo lleva esperando,
cien noches sumergida en su agujero.
En el alhajero guarda las cuerdas de su violín gastado,
la tinta de su tintero se secó
y una luz opaca le deja ver el retrato de su ser amado.
La musa del valle y del despeñadero
tiene la mirada ida,
el corazón moribundo,
un leve llanto sin lágrimas…
vive en su sueño profundo.
De noche la nieve blanquea los talludos pinos,
el camino del labriego es recorrido por la dueña del cielo,
a veces se cree una estrella…
otras veces se ve devorada por el destino.
Caen las madrugadas con su frigidez,
un bordón que es el apoyo de su caminar ya lento,
le da un tiempo para recordar la cabaña,
las notas musicales…
y sus letras de amor que le inspiraron sus besos.
Musa perturbada y celadora de sus recuerdos,
lleva los pendientes de nácar que le regaló su forastero,
cien años lo lleva esperando,
cien noches sumergida en su agujero.
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