Roberto De Maria
Poeta recién llegado
Llegas tarde
ya están muertos,
mujeres y niños,
mis sueños, sus derechos.
Llegas tarde,
ya robaron al pobre
ya cegaron al sordo,
ya cobro el rico.
Llegas tarde
¡cuándo te esperamos!,
y pronto ¡cuándo
te evitamos!!!
Llegas tarde,
ni una hoja en Santiago
se movió en años
mientras te esperabamos.
Llegas tarde
a un eterno otoño
de frío y hojarasca,
de pintura seca,
de gris mierda,
de ciudad desierta,
de alameda muerta.
Llegas tarde,
con gafas oscuras,
con torturas,
mandaron los déspotas
y los curas.
Llegas tarde,
no como ayer
cuando en la moneda
te dejaste caer.
Llegas tarde,
a condenarnos
pariendo un martir
saboteándonos.
Llegas tarde,
al asesino de la libertad,
lo llevan al altar,
Allende por barrabas
claman al pasar.
¡Llegas tarde parca!
Los cuicos y las cuicas
solos se bastan,
pues otras botas gastan
las nuevas sogas
que amenazan.
ya están muertos,
mujeres y niños,
mis sueños, sus derechos.
Llegas tarde,
ya robaron al pobre
ya cegaron al sordo,
ya cobro el rico.
Llegas tarde
¡cuándo te esperamos!,
y pronto ¡cuándo
te evitamos!!!
Llegas tarde,
ni una hoja en Santiago
se movió en años
mientras te esperabamos.
Llegas tarde
a un eterno otoño
de frío y hojarasca,
de pintura seca,
de gris mierda,
de ciudad desierta,
de alameda muerta.
Llegas tarde,
con gafas oscuras,
con torturas,
mandaron los déspotas
y los curas.
Llegas tarde,
no como ayer
cuando en la moneda
te dejaste caer.
Llegas tarde,
a condenarnos
pariendo un martir
saboteándonos.
Llegas tarde,
al asesino de la libertad,
lo llevan al altar,
Allende por barrabas
claman al pasar.
¡Llegas tarde parca!
Los cuicos y las cuicas
solos se bastan,
pues otras botas gastan
las nuevas sogas
que amenazan.