Évano
Libre, sin dioses.
Cuando aceptas a la sombra tuya
y paseas adherido a ella, sientes
al sol detrás de los hombres de ayer.
Entonces entras
en ese instante donde
alguien es capaz
de crear mundos continuos a este.
Imaginar, fantasear.
Engañarse.
El tiempo, o el latir de una mujer,
de la tierra por el volcán
que retiene el óvulo en la lava
del magma de la vida.
La muerte, o el pisar del hombre
sobre el suelo incandescente,
sobre el filo de la Dama de la Guadaña.
Siempre fuiste mujer,
rejas de Universos,
la Tierra,
los Recuerdos,
las Risas, los Llantos.
La vida.
La muerte.
y paseas adherido a ella, sientes
al sol detrás de los hombres de ayer.
Entonces entras
en ese instante donde
alguien es capaz
de crear mundos continuos a este.
Imaginar, fantasear.
Engañarse.
El tiempo, o el latir de una mujer,
de la tierra por el volcán
que retiene el óvulo en la lava
del magma de la vida.
La muerte, o el pisar del hombre
sobre el suelo incandescente,
sobre el filo de la Dama de la Guadaña.
Siempre fuiste mujer,
rejas de Universos,
la Tierra,
los Recuerdos,
las Risas, los Llantos.
La vida.
La muerte.
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