cande87
Poeta recién llegado
Érase una vez la jungla. La jungla de los animales salvajes, la jungla de los leones, la jungla de Tarzán y de George, la jungla de la naturaleza salvaje.
En esa jungla vivía nuestro amigo el León Paul y su amigo el Leopardo Nardo.
El León Paul y el Leopardo Nardo eran muy amigos, eran amigos desde allá donde les llegaba memoria,pero tenían un problemilla y es que, estos dos amigos siempre, siempre, terminaban peleados con cualquier pretexto:
Como vivían en la misma zona, árbol con árbol, compartian muchas cosas, y cuando estaban enfadados, establecían una manera muy rara de comunicarse, a través de su amiga, la jirafa Rafa.
-Oye, Jirafa Rafa!¿Puedes decirle al León Paul que me traiga el afilador de dientes?Tengo que ir a cazar y lo necesito...
-León Paul, dice el leopar...
-Dile a ese tontuno que lo tiene el en su árbol, ¡se lo dejé ayer!!
-Leopardo Nardo, dice el Le...
- ¡Dile que eso no es verdad!!! ¡Aqui solo queda su pestilente aroma felino!
Para la jirafa Rafa, siempre en medio, era agotador, cuando intentaba que hablasen y solucionasen sus problemas, se ponian a discutir, ninguno escuchaba al otro. Además, los dos se echaban de menos y era una tonteria continuar enfadados.
- ¿Por qué no hablais hocico a hocico de lo que os molesta?
Pero el Leon Paul y el leopardo Nardo cuando se ponian a hablar, fruncián el ceño y hablaban los dos a la vez a gruñidos. Y gruñendo con la frente arrugada nunca se solucionan los problemas.
- ¡Es que no me escuchas!!- se quejaban.
Un día, la jirafa Rafa tuvo una idea y se la propuso al León Paul y al leopardo Nardo:
- ¡Ya se! ¿Por qué no os escribis una carta contando lo que os pasa?, ¡asi no os quedara más remedio que escucharos el uno al otro!
A los dos les pareció una buena idea. Asi que se pusieron manos a la obra. La jirafa fué la encargada de llevar los mensajes.
Como estaban muy enfadados hicieron faltan unos cuantos kilos de papel y unos cuantas cartas, pero finalmente, entre carta y carta, pudieron al fin comprenderse y hacer las paces.
Desde aquel momento la jirafa fue nombrada Cartera y Mensajera Oficial de la jungla y dia a dia reparte correo entre los animales para que siempre, siempre, puedan hablar de lo que piensan y contarse sus cosas aunque estean al otro lado de la jungla, o aunque, estando árbol con árbol, sus enfados sean terribles, como los del León Paul y el Leopardo Nardo.
En esa jungla vivía nuestro amigo el León Paul y su amigo el Leopardo Nardo.
El León Paul y el Leopardo Nardo eran muy amigos, eran amigos desde allá donde les llegaba memoria,pero tenían un problemilla y es que, estos dos amigos siempre, siempre, terminaban peleados con cualquier pretexto:
-¡Me has cojido mi cepillo!
-No!! ¡la última vez que lo vi, estaba en tus dientes!!
-No!! ¡la última vez que lo vi, estaba en tus dientes!!
Como vivían en la misma zona, árbol con árbol, compartian muchas cosas, y cuando estaban enfadados, establecían una manera muy rara de comunicarse, a través de su amiga, la jirafa Rafa.
-Oye, Jirafa Rafa!¿Puedes decirle al León Paul que me traiga el afilador de dientes?Tengo que ir a cazar y lo necesito...
-León Paul, dice el leopar...
-Dile a ese tontuno que lo tiene el en su árbol, ¡se lo dejé ayer!!
-Leopardo Nardo, dice el Le...
- ¡Dile que eso no es verdad!!! ¡Aqui solo queda su pestilente aroma felino!
Para la jirafa Rafa, siempre en medio, era agotador, cuando intentaba que hablasen y solucionasen sus problemas, se ponian a discutir, ninguno escuchaba al otro. Además, los dos se echaban de menos y era una tonteria continuar enfadados.
- ¿Por qué no hablais hocico a hocico de lo que os molesta?
Pero el Leon Paul y el leopardo Nardo cuando se ponian a hablar, fruncián el ceño y hablaban los dos a la vez a gruñidos. Y gruñendo con la frente arrugada nunca se solucionan los problemas.
- ¡Es que no me escuchas!!- se quejaban.
Un día, la jirafa Rafa tuvo una idea y se la propuso al León Paul y al leopardo Nardo:
- ¡Ya se! ¿Por qué no os escribis una carta contando lo que os pasa?, ¡asi no os quedara más remedio que escucharos el uno al otro!
A los dos les pareció una buena idea. Asi que se pusieron manos a la obra. La jirafa fué la encargada de llevar los mensajes.
Como estaban muy enfadados hicieron faltan unos cuantos kilos de papel y unos cuantas cartas, pero finalmente, entre carta y carta, pudieron al fin comprenderse y hacer las paces.
Desde aquel momento la jirafa fue nombrada Cartera y Mensajera Oficial de la jungla y dia a dia reparte correo entre los animales para que siempre, siempre, puedan hablar de lo que piensan y contarse sus cosas aunque estean al otro lado de la jungla, o aunque, estando árbol con árbol, sus enfados sean terribles, como los del León Paul y el Leopardo Nardo.
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