La envidia y sus temores…
Cisnes volando una mentira…
Los flamencos del lago chungará,
ellos si alzan distancias hasta Temuco
y sus volcanes, que hacen temblar.
No soy maestro ni arriendo envidias,
disfraces del medio del mundo y revolución…
No tienen concordancia con Víctor Jara,
ni menos con la Violeta encantada.
Mi mundo infantil en María Elena,
mi volantín perseguido en Valparaíso.
El canto de las gaviotas en torpederas,
los cachitos rellenos de manjar y mi tía
Mercedes, el patín de los placeres…
Placa inmersa de temblores y amores.
Ramiro Deladanza
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