Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Encrucijada
Había un pueblo que se llamaba
“ Soledad de los Valles”, cuando un hombre salió
de su casa a recorrer el solitario camino
que le llevaba todos los días a pasearse por el mismo sendero y disfrutar con la naturaleza de su entorno;
Ese día se encontró con algo que no era normal
en su habitual recorrido por los senderos que había
en su rutinario y tranquilo caminar,
se encontró un letrero que brillaba como un anuncio
de Neón, sin estar sujeto ni por cables ni por cuerdas, simplemente, pendía del aire;
El letrero en cuestión decía literalmente
“ Conozca su Destino Político”, con una flecha
de color rojo que le indicaba el camino que debería
de seguir, ni corto ni perezoso siguió el camino
que señalaba la flecha hasta llegar a una encrucijada donde había dos caminos perfectamente definidos
en la rotonda que los separaba,
después de dudar durante unos segundos se decidió
por el camino de la izquierda y continuó por ese sendero, llegó a un pueblo que se llamaba según decía un letrero apostado en el camino “ Villa del Rumor”,
allí había en las calles mucha gente que en sus rostros lucían caretas de los líderes que habían sido grandes referencias de la izquierda de su país en tiempos anteriores, también había gente que portaba en sus lomos enseñas o banderas de las distintas nacionalidades, como la catalana, la vasca,
la valenciana y la gallega, todos parecían estar muy contentos y familiares con los que visitaban
ese pueblo, la gente que se le acercaba y le entregaba
las caretas de los antiguos lideres de su formación política, le entregaron un sobre con los candidatos
a los que tenía que votar y desaparecieron sin dejar rastro, una vez que se quedó solo decidió regresar
sobre sus pasos y retomar el camino de la derecha;
Cuando llegó a la rotonda del camino
donde se encontraba la encrucijada,
empezó a caminar por el sendero de la derecha,
al poco se encontró un letrero con el nombre del pueblo, se llamaba “ Valle de los Halcones” y se dispuso
a visitarlo,
allí también había mucha gente por las calles,
igual que en el pueblo “Villa del Rumor” también
la gente llevaba caretas en la cara con las fotos
de sus lideres del pasado, también había gente que
se paseaba por las calles con las enseñas y banderas atadas al cuello de las comunidades, catalana, vasca, valenciana y gallega, pero parecían todos muy serios,
al poco una pequeña corte de individuos se le acerco
y le entregaron una careta de uno de los lideres que antiguamente gobernaron el país, le regalaron un puro de mediana calidad y se lo encendieron, le entregaron un sobre con los candidatos que figuraban en su proyecto electoral y se marcharon sin decir mucho más, el hombre que se había metido la propaganda electoral en uno de los bolsillos traseros de su pantalón, se hizo la siguiente pregunta;
” Si la Izquierda y la Derecha son tan parecidos
tendré que caminar por el centro”, una vez echa
la reflexión se decidió a internarse por el centro
de los dos caminos, aquello no era un camino pues estaba lleno de matorrales con espinas y no creía que
en su caminar llegara a ningún pueblo, cuando a lo lejos divisó una figura humana que se le acercaba, cuando se encontraron de cerca, se encontró con una mujer muy bien vestida que lucía una esplendida sonrisa y calzaba unas botas de goma muy altas para protegerse de las espinas de los matorrales;
La mujer le ofreció al hombre la mejor de sus sonrisas
y le dijo, nosotros solo queremos lo mejor para ti y para los tuyos, aquí no hay ningún pueblo solo estoy yo para acompañarte en tu caminar y darte todo lo que tu corazón desea y algo más, le entregó un sobre con los candidatos a los que tenía que votar y le regaló un bolígrafo indicándole donde tenía que poner la cruz para asegurarse de que no sería un voto perdido
y se dio media vuelta para adentrarse en la maleza y desaparecer;
El hombre se quedó pensativo y se dijo, bien,
si los caminos y los pueblos que he visitado me dicen
tan poca cosa, será que nadie dice lo que de verdad siente o yo soy un anormal que no sabe distinguir
lo que es cierto, de lo que es real, y se metió la propaganda en uno de los bolsillos del pantalón,
llevaba tantos papeles en el bolsillo que le molestaban
al caminar,
decidió regresar a la encrucijada para volver a su pueblo y descansar de tanto ajetreo político,
cuando llegó a la encrucijada se encontró con una papelera y un letrero que decía literalmente, “Deposite aquí lo que no le sirva”, el hombre sacó de su bolsillo todos los papeles que había acumulado en su recorrido y los depositó en la papelera, después siguió su caminar hasta su pueblo mientras se decía a si mismo, “En estas Elecciones no votaré”, mientras se refugiaba en el sofá para seguir las noticias políticas a través de la televisión.
Autor: Ángel San Isidro
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