La cueva del diablo

OscarCortazar

Poeta recién llegado
(Acatlán de Osorio)​

una ráfaga llega y sale de la cueva del diablo
el guano de los murciélagos la humedad verde la basura
la forma de útero de la entrada no es una obra hecha por el ser humano
las formas de las estalactitas arremolinadas cual capricho
y los decires

en cualquier rincón de Acatlán los decires:
la cueva del diablo es como entrar en otra dimensión
los pocos que han entrado nunca quisieron quedarse
únicamente varones temerarios, mujeres nunca

una vez dentro los temerarios hacen y deshacen pactos
curiosos y maliciosos venidos de las rancherías
desde repetidos senderos que esos curiosos hicieron con sus pisadas
van llenos de deseos dudas esperanzas hacia la cueva

un día el diablo le dice a un anciano
¿qué es lo que busca?
con el habla un poco trabada
el anciano logra balbucear
no soy incrédulo de ti
ya que mis animales son escasos
vengo a suplicarte
quiero tener muchas cabezas de ganado

el anciano
avanza hacia lo profundo de la cueva y mueve el cuerpo con arrogancia

la estampa humana que tiene el diablo
rituales hechos y deshechos se forjan
entre el diablo y los que llegan a la cueva
ahora sí, dispuesto
el diablo
sella devenires promesas ofrecimientos
el diablo
advierte serias restricciones promesas a tiempo y destiempo
la codicia que viene de muchos lados nunca termina
de los que entran a la cueva
los bienes son el motivo
la venganza es el motivo
la invitación el rumor la inquina son el motivo

las intenciones del anciano convertidas en mero materialismo
en aquellos momentos estaba despojado de aflicciones
porque creía que no era un jodido y que jodidos eran los demás
yo te presto le dijo en cierta ocasión a uno

balance del hombre anciano que amplió su ganado
se decía a sí mismo que figuraba entre los ricos del pueblo
un día
invitó a una barbacoa de hoyo
(la carne iba a ser compartida)
pero al destapar el hoyo
sólo había gusanos
el hombre fue perdiendo la cabeza
¿qué sucedía?
estuvo unas semanas en shock
había roto el pacto
eso era todo

dijo el diablo
es un gusto volver a verlo
sé que iba a compartir la carne de su ganado con otras personas

posó su rostro malicioso en el semblante del anciano
en las patas de gallo de los parpados principalmente los párpados
las arrugas
los lunares que anunciaban una enfermedad
ennegrecidos por las resolanas

dijo el diablo
este es su destino hombre anciano de aquí no va a salir
muchos rompieron su promesa
desobedecieron compartieron su riqueza


la cueva del diablo
quedó con un hato de almas
convertidas en un montón de cerdos
desde la primera que desobedeció hasta las que después lo harán
 
Última edición:
(Acatlán de Osorio)​

una ráfaga llega y sale de la cueva del diablo
el guano de los murciélagos la humedad verde la basura
la forma de útero de la entrada no es una obra hecha por el ser humano
las formas de las estalactitas arremolinadas cual capricho
y los decires

en cualquier rincón de Acatlán los decires:
la cueva del diablo es como entrar en otra dimensión
los pocos que han entrado nunca quisieron quedarse
únicamente varones temerarios, mujeres nunca

una vez dentro los temerarios hacen y deshacen pactos
curiosos y maliciosos venidos de las rancherías
desde repetidos senderos que esos curiosos hicieron con sus pisadas
van llenos de deseos dudas esperanzas hacia la cueva

un día el diablo le dijo a un anciano
¿qué es lo que busca?
con el habla un poco trabada
el anciano logró balbucear
no soy incrédulo de ti
ya que mis animales son escasos
vengo a suplicarte
quiero tener muchas cabezas de ganado

el anciano
avanzó hacia lo profundo de la cueva y movió el cuerpo con cierta arrogancia

la estampa humana que tiene el diablo
rituales hechos y deshechos se forjan
entre el diablo y los que llegan a la cueva
ahora sí, dispuesto
el diablo
sella devenires promesas ofrecimientos
el diablo
advierte serias restricciones promesas a tiempo y destiempo
la codicia que viene de muchos lados nunca termina
de los que entran a la cueva
los bienes son el motivo
la venganza es el motivo
la invitación el rumor la inquina son el motivo

las intenciones del anciano convertidas en mero materialismo
en aquellos momentos estaba despojado de aflicciones
porque creía que no era un jodido y que jodidos eran los demás
yo te presto le dijo en cierta ocasión a uno

balance del hombre anciano que amplió su ganado
se decía a sí mismo que figuraba entre los ricos del pueblo
un día
invitó a una barbacoa de hoyo
(la carne iba a ser compartida)
pero al destapar el hoyo
sólo había gusanos
el hombre fue perdiendo la cabeza
¿qué sucedía?
estuvo unas semanas en shock
había roto el pacto
eso era todo

dijo el diablo
es un gusto volver a verlo
sé que iba a compartir la carne de su ganado con otras personas

posó su rostro malicioso en el semblante del anciano
en las patas de gallo de los parpados principalmente los párpados
las arrugas
los lunares que anuncian una enfermedad
ennegrecidos por las resolanas

dijo el diablo
este es su destino hombre anciano de aquí no va a salir
muchos rompieron su promesa
desobedecieron compartieron su riqueza


la cueva del diablo
quedó con un hato de almas
convertidas en un montón de cerdos
desde la primera que desobedeció hasta las que después lo harán
Un lugar místico al que solo acuden hombres temerarios en busca de pactos.
Muy buena historia.

Saludos
 

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