Jose Alberto Retamosa
Poeta recién llegado
Todo pierde su sentido
al ver los prados danzar
en eterna armonía
con la cuarta sinfonía
de los vientos de poniente
el va y ven de los fresnos
sibilante, susurrante,
contándome sus secretos
las aguas estancadas
de lluvias cristalinas
con ondas que nadan
escapando del tiempo
el viento se las lleva
y mece las altas cañas
alumbradas por el ocaso
como antorchas sin fuego
bajo un cielo sin nubes
teñido con rojizos colores
mientras el astro se esconde
dejando ver sobre el monte
una tímida luna gris
Todo pierde su sentido
mis ojos se dejan llevar
a través de tal visión
tan llena de contrastes
tan serena y vibrante
que vuelve frágil mi alma
entre las claras voces
de los primaverales espíritus
procedentes del mar
hacia las tierras de oriente
Todo pierde su sentido
y cobra otro diferente
al ver los prados danzar
en eterna armonía
con la cuarta sinfonía
de los vientos de poniente
el va y ven de los fresnos
sibilante, susurrante,
contándome sus secretos
las aguas estancadas
de lluvias cristalinas
con ondas que nadan
escapando del tiempo
el viento se las lleva
y mece las altas cañas
alumbradas por el ocaso
como antorchas sin fuego
bajo un cielo sin nubes
teñido con rojizos colores
mientras el astro se esconde
dejando ver sobre el monte
una tímida luna gris
Todo pierde su sentido
mis ojos se dejan llevar
a través de tal visión
tan llena de contrastes
tan serena y vibrante
que vuelve frágil mi alma
entre las claras voces
de los primaverales espíritus
procedentes del mar
hacia las tierras de oriente
Todo pierde su sentido
y cobra otro diferente