tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La mesa y el reflejo de una cara espantada en el plato vacío, con una robustez angular en los gestos duros de pavor. Sigilosa intentó mover su estrepitosidad hacia la puerta que daba a los fondos de la vieja casona; allí debería estar por lo menos más segura.
La muchacha temblaba como una hoja, para mal de males no podía encender ni un cigarro, luego del intento se le cayeron todos los cigarros de la caja, después de escuchar unos pasos en el corredor, decidió más que nunca, que era hora de irse de la casa de las chabelas, como se llamaba la antigua finca.
Al cruzar de manera azorada la calle, murió atropellada por el camión de los residuos.
La muchacha temblaba como una hoja, para mal de males no podía encender ni un cigarro, luego del intento se le cayeron todos los cigarros de la caja, después de escuchar unos pasos en el corredor, decidió más que nunca, que era hora de irse de la casa de las chabelas, como se llamaba la antigua finca.
Al cruzar de manera azorada la calle, murió atropellada por el camión de los residuos.
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