hugui
Poeta recién llegado
Antes que nada mil disculpas
por dirigírmele sin conocerle.
Quién sea yo no importa tanto
como qué tenga para decirle.
Y para no darle vueltas al asunto
voy al punto ya mismo.
El motivo de la presente no es otro que aconsejarle
que no vaya usted a dejar jamás en esta vida a su amado esposo
por motivos menores, sin causa justificada
ya que hay mujeres que sí que respetan los matrimonios
(al menos los ajenos aunque no los propios)
pero andan al acecho,
y cuando los hombres se separan,
¡zas!, éstas aprovechan la oportunidad, máxime si han tenido un pasado juntos.
Créame lo que le digo,
pues hablo con conocimiento de causa,
pero no se quede usted pensativa tras leerme, intentando atar cabos,
ya que si presta la debida atención a mis palabras
verá que para nada hace falta.
Estas descaradas mujeres guglean, feisbuquean y operan otras búsquedas semejantes
siempre pendientes de la situación actual de sus exs
sin ningún respeto por los pobres hombres
que, descuidando ellas sus celulares,
llegan a descubrirlas revisando el historial,
y no hacen más que callar
si no optan por armar el escándalo,
las pocas veces que no inventan otras salidas
desesperadas nunca antes vistas.
Espero que pueda usted alcanzármelas,
y es que no quisiera rebajarme al grado de ser explícito en el asunto.
Lo importante es que si hacemos lo que la situación pide,
podemos salir mutuamente beneficiados de todo esto.
Lo que yo aquí estoy procurando no es sino adelantarme a las acciones de terceros para, si vale la expresión, encauzar al destino en favor nuestro.
Sin otro particular por el momento,
me despido esperando su comprensión,
y quedo a su entera disposición
para lo que la situación siga pidiendo.
PD.- Si gusta usted y le parece necesario, no tengo inconveniente alguno en encontrarnos y tratar las cosas en persona, con confianza y sin miedo a riesgos derivados de tratarnos, pues coincidirá conmigo en que suficiente tenemos ya con inminentes triángulos que nos amenazan como para pensar en posibles cuadrados que nos perjudiquen.
por dirigírmele sin conocerle.
Quién sea yo no importa tanto
como qué tenga para decirle.
Y para no darle vueltas al asunto
voy al punto ya mismo.
El motivo de la presente no es otro que aconsejarle
que no vaya usted a dejar jamás en esta vida a su amado esposo
por motivos menores, sin causa justificada
ya que hay mujeres que sí que respetan los matrimonios
(al menos los ajenos aunque no los propios)
pero andan al acecho,
y cuando los hombres se separan,
¡zas!, éstas aprovechan la oportunidad, máxime si han tenido un pasado juntos.
Créame lo que le digo,
pues hablo con conocimiento de causa,
pero no se quede usted pensativa tras leerme, intentando atar cabos,
ya que si presta la debida atención a mis palabras
verá que para nada hace falta.
Estas descaradas mujeres guglean, feisbuquean y operan otras búsquedas semejantes
siempre pendientes de la situación actual de sus exs
sin ningún respeto por los pobres hombres
que, descuidando ellas sus celulares,
llegan a descubrirlas revisando el historial,
y no hacen más que callar
si no optan por armar el escándalo,
las pocas veces que no inventan otras salidas
desesperadas nunca antes vistas.
Espero que pueda usted alcanzármelas,
y es que no quisiera rebajarme al grado de ser explícito en el asunto.
Lo importante es que si hacemos lo que la situación pide,
podemos salir mutuamente beneficiados de todo esto.
Lo que yo aquí estoy procurando no es sino adelantarme a las acciones de terceros para, si vale la expresión, encauzar al destino en favor nuestro.
Sin otro particular por el momento,
me despido esperando su comprensión,
y quedo a su entera disposición
para lo que la situación siga pidiendo.
PD.- Si gusta usted y le parece necesario, no tengo inconveniente alguno en encontrarnos y tratar las cosas en persona, con confianza y sin miedo a riesgos derivados de tratarnos, pues coincidirá conmigo en que suficiente tenemos ya con inminentes triángulos que nos amenazan como para pensar en posibles cuadrados que nos perjudiquen.
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