La amistad XI (Cierra los ojos, amiga)

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa



Cierra los ojos amiga


Riega el sol en la vereda
sus tornasoles rojizos,
la tarde engalana el cielo
con nubes de rosa hilo.

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Salta el agua allá en la presa,
muestra sonora su ímpetu,
y juguetea con peces
entre vivos remolinos.

Poco a poco serpentea,
se atempera, igual que un niño,
y en las lenguas de su orilla
reposa en dulces suspiros
(ante sus gotas de aliento
se rinden los pajarillos).

Cierra los ojos, amiga,
¿oyes el rumor del río?,
déjate llevar por él,
¡te sentirás río mismo!




 
Última edición:


Cierra los ojos amiga


Riega el sol en la vereda
sus tornasoles rojizos,
la tarde engalana el cielo
con nubes de rosa hilo.

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Salta el agua allá en la presa,
muestra sonora su ímpetu,
y juguetea con peces
entre vivos remolinos.

Poco a poco serpentea,
se atempera, igual que un niño,
y en las lenguas de su orilla
reposa en dulces suspiros
(ante sus gotas de aliento
se rinden los pajarillos).

Cierra los ojos, amiga,
¿oyes el rumor del río?,
déjate llevar por él,
¡te sentirás río mismo!




Qué grata lectura, bella Eva, que me ha transportado a mis años de infancia que con frecuencia caminaba entre las aguas río abajo y río arriba en esos paseos interminables que hacía con mis hermanos. Precioso ese canto que nos trae el río y que tú has sabido adaptar al tema, muy de mi gusto,cariños,

ligiA
 


Cierra los ojos amiga


Riega el sol en la vereda
sus tornasoles rojizos,
la tarde engalana el cielo
con nubes de rosa hilo.

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Salta el agua allá en la presa,
muestra sonora su ímpetu,
y juguetea con peces
entre vivos remolinos.

Poco a poco serpentea,
se atempera, igual que un niño,
y en las lenguas de su orilla
reposa en dulces suspiros
(ante sus gotas de aliento
se rinden los pajarillos).

Cierra los ojos, amiga,
¿oyes el rumor del río?,
déjate llevar por él,
¡te sentirás río mismo!






Querida Eva, qué hermoso has pintado el paisaje. Si, si cerramos lo ojos lo disfrutamos desde tu voz poética, y hasta escucho el sonido de ...

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Nunca escuché la voz de un rio, cuando contemplo nuestros barrancos, secos, pienso que tras lluvias, la ausencia de esas aguas que los ocuparon, les dejan sedientos de nuevo y entonces sueñan con ser ríos.
Gracias Eva, tú nos has llevado con este poema a un mágico paseo y nos hemos sentido rio.
Un abrazo grande, Eva.
Isabel
 


Cierra los ojos amiga


Riega el sol en la vereda
sus tornasoles rojizos,
la tarde engalana el cielo
con nubes de rosa hilo.

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Salta el agua allá en la presa,
muestra sonora su ímpetu,
y juguetea con peces
entre vivos remolinos.

Poco a poco serpentea,
se atempera, igual que un niño,
y en las lenguas de su orilla
reposa en dulces suspiros
(ante sus gotas de aliento
se rinden los pajarillos).

Cierra los ojos, amiga,
¿oyes el rumor del río?,
déjate llevar por él,
¡te sentirás río mismo!




Qué bonito, y tiene un ritmo muy alegre, me encantó leerlo, la última cuarteta muy intimista deja la sensación de estar escuchando el agua correr
Un abrazo Carmen
 
Qué grata lectura, bella Eva, que me ha transportado a mis años de infancia que con frecuencia caminaba entre las aguas río abajo y río arriba en esos paseos interminables que hacía con mis hermanos. Precioso ese canto que nos trae el río y que tú has sabido adaptar al tema, muy de mi gusto,cariños,

ligiA
Me alegra que te haya traído esos recuerdos y te digo, querida Ligia, que ha sido recíproco porque al leerte me ha llegado tu imagen de modo nítido y ha sido muy reconfortante.

Un abrazo fuerte y muchas gracias,
Eva
 
Querida Eva, qué hermoso has pintado el paisaje. Si, si cerramos lo ojos lo disfrutamos desde tu voz poética, y hasta escucho el sonido de ...

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Nunca escuché la voz de un rio, cuando contemplo nuestros barrancos, secos, pienso que tras lluvias, la ausencia de esas aguas que los ocuparon, les dejan sedientos de nuevo y entonces sueñan con ser ríos.
Gracias Eva, tú nos has llevado con este poema a un mágico paseo y nos hemos sentido rio.
Un abrazo grande, Eva.
Isabel
Toda la naturaleza tiene su encanto y, entre otras cosas, precisamente ese, el de darle un sentido quizas real, quizás propio, pero siempre enriquecedor.
Seguro que son unos barrancos preciosos.

Me alegra que te haya gustado, querida Isabel, y hayas podido pasear por ese río que es un rìo de todos.
Un fuerte abrazo,
Eva
 
Qué bonito, y tiene un ritmo muy alegre, me encantó leerlo, la última cuarteta muy intimista deja la sensación de estar escuchando el agua correr
Un abrazo Carmen
Pues no sabes lo contenta que me dejas, querida Carmen, porque esa era la intención, hacer llegar su sonido para, por un instante, ser él y todo lo que significa. Si algo he conseguido, me doy más que por satisfecha.
Un abrazo fuerte y gracias,
Eva
 

Cierra los ojos, amiga,
¿oyes el rumor del río?,
déjate llevar por él,
¡te sentirás río mismo!



Con esta cuarteta final me quedo ya que me trae gratos recuerdos infantiles. Me encantó todo el poema, estimada Eva, fluido y cristalino.

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Cierra los ojos amiga


Riega el sol en la vereda
sus tornasoles rojizos,
la tarde engalana el cielo
con nubes de rosa hilo.

Los chopos mueven sus hojas
de plácida brisa asidos
y sus figuras chinescas
siembran de magia el camino.

Salta el agua allá en la presa,
muestra sonora su ímpetu,
y juguetea con peces
entre vivos remolinos.

Poco a poco serpentea,
se atempera, igual que un niño,
y en las lenguas de su orilla
reposa en dulces suspiros
(ante sus gotas de aliento
se rinden los pajarillos).

Cierra los ojos, amiga,
¿oyes el rumor del río?,
déjate llevar por él,
¡te sentirás río mismo!




El río.... creo que no podías haber elegido un mejor símbolo para hablar de la amistad.
Tuve la suerte de ir creciendo entre ellos porque el Cidacos, Ega y Ebro están muy cerca de mi pueblo. A mi me encantaba ir a pescar ya de niño. Cada recoveco donde podía flotar más tranquilo el corchito tenía su historia, su carácter, su magia. Además, siempre era diferente su aspecto según las lluvias..... por no extenderme, era una relación íntima, sólo el río y yo, recorriendo su ribera entre árboles en busca de acomodo en alguna suave corriente o remansito.
Es lo más parecido a la amistad y, cómo no, cuánto duele cuando se pierde algo tan valioso. Entre la contaminación de los 70 - 80, cuando los ríos se convirtieron en sumideros, y los enormes dragados que los dejaron sin personalidad, destruyeron ese entorno mágico. Todavía no he levantado cabeza :oops:

Como verás, te he hecho caso y he cerrado los ojos dejándome llevar. ;)
Tu poema es una preciosidad, Eva, y ha rescatado de mi memoria momentos muy gratos que parece pertenecieran a otra vida. Gracias por este paseo a la vereda del río.

Un serpenteante abrazo.
Javier
 
El río.... creo que no podías haber elegido un mejor símbolo para hablar de la amistad.
Tuve la suerte de ir creciendo entre ellos porque el Cidacos, Ega y Ebro están muy cerca de mi pueblo. A mi me encantaba ir a pescar ya de niño. Cada recoveco donde podía flotar más tranquilo el corchito tenía su historia, su carácter, su magia. Además, siempre era diferente su aspecto según las lluvias..... por no extenderme, era una relación íntima, sólo el río y yo, recorriendo su ribera entre árboles en busca de acomodo en alguna suave corriente o remansito.
Es lo más parecido a la amistad y, cómo no, cuánto duele cuando se pierde algo tan valioso. Entre la contaminación de los 70 - 80, cuando los ríos se convirtieron en sumideros, y los enormes dragados que los dejaron sin personalidad, destruyeron ese entorno mágico. Todavía no he levantado cabeza :oops:

Como verás, te he hecho caso y he cerrado los ojos dejándome llevar. ;)
Tu poema es una preciosidad, Eva, y ha rescatado de mi memoria momentos muy gratos que parece pertenecieran a otra vida. Gracias por este paseo a la vereda del río.

Un serpenteante abrazo.
Javier
Es verdad, Javier, cuando el río forma parte de nuestra vida es imposible desprenderse de él y todos esos momentos circulan por nosotros igual que su agua. Por eso siempre configurarán, pase lo que pase, también el presente.
Es un gusto leerte y que compartas ese trocito de ti, me siento identificada y te doy las gracias, muchas, por tu comentario, tan gratificante.
Un abrazo fuerte.
Eva
 
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