L u z.

AdotN

Ancellot
Luz numinosa.

Dios en el cielo negro.

Que conoce mi cara, quema mi piel y escucha mi voz.

Tu brillo circular contrasta blanco con el vacío arriba mio y a mi alrededor, sacudiendo mis sentidos y sosteniéndome estático en la grama. Tu forma me alcanza para poder verte.

¿Puedes verme? ¿Puedes oirme?

Tu grandeza no me deja descansar, no me deja respirar, sostiene mis ojos en tu dirección obligandome a verte con devoción. No quiero llorar delante de ti otra vez.

¿Cuando morirás?

Ciertamente no estaré ahí. Ciertamente mi vida no vale nada frente a ti. Ciertamente toda persona ve a la misma tu, y glorifica tu intenso brillar.

Pero tu mirada de amor yo se que es muerta. Solo un cadaver inmenso que nunca llegó a vivir. No está vivo.

No está vivo.

No lo está.
 
Luz numinosa.

Dios en el cielo negro.

Que conoce mi cara, quema mi piel y escucha mi voz.

Tu brillo circular contrasta blanco con el vacío arriba mio y a mi alrededor, sacudiendo mis sentidos y sosteniéndome estático en la grama. Tu forma me alcanza para poder verte.

¿Puedes verme? ¿Puedes oirme?

Tu grandeza no me deja descansar, no me deja respirar, sostiene mis ojos en tu dirección obligandome a verte con devoción. No quiero llorar delante de ti otra vez.

¿Cuando morirás?

Ciertamente no estaré ahí. Ciertamente mi vida no vale nada frente a ti. Ciertamente toda persona ve a la misma tu, y glorifica tu intenso brillar.

Pero tu mirada de amor yo se que es muerta. Solo un cadaver inmenso que nunca llegó a vivir. No está vivo.

No está vivo.

No lo está.
La divinidad, una fuente de luz cegadora que nos inspira devoción, pero a veces también nos oprime.

Saludos
 

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