Hay cosas que desconoce la razón
Casos que pertenecen al corazón.
Tu mirada,
lo mas cercano a lo divino.
Tu voz,
armonía que sana mis oídos.
Tus labios,
Crisol de mi enfermo ánimo.
Tus manos,
que a un roce me crispan el cuerpo
Y lo llevan al cielo.
Tu risa,
que me invita a soñar
con la libertad de realmente amar
por primera vez.