manu164
Poeta recién llegado
Cual sera la noche que me toque olvidar
aquel ocaso que no encuentre tus huellas
ni la dirección de mis sueños
aquellas penas que vienen en tu maleta.
En cada sueño arrebato contra el pasado
ahi estas mirando fijamente a lo lejos
con un parpadeo tu acercandote , matas
aquello que paso a la noche la cama.
Mi descanso su nombre bien ajeno lo tiene
en cada hora y cerca al alba apareces
negocias acaso tu salida de mis sueños
para arder en las cenizas de mi realidad.
Desgracia mia y del viento ajena
triztesa tuya por sonrisas ausentes
mios y tuyos los lamentos pausados
que en tus labios mis consuelos arrime.
Tanta pasion en una sola noche
entre tanto sin sabor una luz en el ocaso
que hace de tus latidos un dulce canto
antes del sueño una melodia de amor.
Entre arrullo y arrullo nos enredamos
¿Que es mas facil?, morir cansado o de amor
con la unica paz de saber que quiero
quiero matar de tu boca el sinsabor.
Aunque mios no sean tus labios , tan ajenos
una noche me concedes con cada sol
que en la mañana florece y en los ocasos no advierte
nuestros juegos prohibidos, juegos de amor.
J.M.
aquel ocaso que no encuentre tus huellas
ni la dirección de mis sueños
aquellas penas que vienen en tu maleta.
En cada sueño arrebato contra el pasado
ahi estas mirando fijamente a lo lejos
con un parpadeo tu acercandote , matas
aquello que paso a la noche la cama.
Mi descanso su nombre bien ajeno lo tiene
en cada hora y cerca al alba apareces
negocias acaso tu salida de mis sueños
para arder en las cenizas de mi realidad.
Desgracia mia y del viento ajena
triztesa tuya por sonrisas ausentes
mios y tuyos los lamentos pausados
que en tus labios mis consuelos arrime.
Tanta pasion en una sola noche
entre tanto sin sabor una luz en el ocaso
que hace de tus latidos un dulce canto
antes del sueño una melodia de amor.
Entre arrullo y arrullo nos enredamos
¿Que es mas facil?, morir cansado o de amor
con la unica paz de saber que quiero
quiero matar de tu boca el sinsabor.
Aunque mios no sean tus labios , tan ajenos
una noche me concedes con cada sol
que en la mañana florece y en los ocasos no advierte
nuestros juegos prohibidos, juegos de amor.
J.M.
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