PabloPoe
Poeta recién llegado
A Gina Cantero:
El tiempo va surcando tus caminos, lenta plegaria del alba. Flor decapitada por el viento, vas tejiendo con hilo de cristal mis pensamientos, telaraña de sueños púrpura. Luna exiliada, jardín de suspiros, amapola triturada, te espero sin esperanza, sin tiempo, sin quererte te quiero. Busco, busco sin encontrar; invisible espejo. Mis labios son un desierto y tú los humedeces con arena. Sed de polvo. Polen, enjambre de besos, colmena que palpita. Cuarto rojo que ilumina la más negra noche y vas arrancando palabras de mi pecho, una a una las exhumas, relojes sin tiempo, cadáveres de lunas, laberinto; busco sabiendo que no te voy a encontrar; ansío, creo, soy el fantasma asfixiando tu sueño. Biblioteca invisible. Tormenta de fuego. Cascada. Sirena muda. Voy pisando tu sombra. Me arrulla tu silencio. Mapa hacia el centro de ninguna parte, cartografía delirante. Maravilla del mundo, estrella fugaz. Antorcha. Ceniza. Busco lo que no he de encontrar, busco el que no he de ser, buscas lo que no se puede encontrar, corcel de niebla; vamos pisoteando sombras que el tiempo ya borró, el precipicio de tus manos me contiene, la noche que habita entre tus párpados me contempla, catedral moribunda. El instante que somos nos sepulta, te ofrezco la noche que agoniza, las notas desgarradas de un violín ciego, la sonrisa del alba; el cráter sonrojado del medio día, el funeral de la luna. Te escucho con mi sordera, árbol esmeralda, mientras me miras lentamente con tu ceguera; ¡oh! corazón líquido, mariposa infinita, llueves sobre mí, lluvia de cristal, tormenta de gritos mudos y vas entretejiendo mis párpados a los tuyos y mis dedos escalan el abismo de murmullos. Camino sin principio, camino hacia ti aún sin saber caminar, naufrago entre tus labios, lenta playa espiral que me arrastra, horizonte en llamas, gaviota turquesa...
Ciudad de México, Noviembre 2012
Pablo Nagano
El tiempo va surcando tus caminos, lenta plegaria del alba. Flor decapitada por el viento, vas tejiendo con hilo de cristal mis pensamientos, telaraña de sueños púrpura. Luna exiliada, jardín de suspiros, amapola triturada, te espero sin esperanza, sin tiempo, sin quererte te quiero. Busco, busco sin encontrar; invisible espejo. Mis labios son un desierto y tú los humedeces con arena. Sed de polvo. Polen, enjambre de besos, colmena que palpita. Cuarto rojo que ilumina la más negra noche y vas arrancando palabras de mi pecho, una a una las exhumas, relojes sin tiempo, cadáveres de lunas, laberinto; busco sabiendo que no te voy a encontrar; ansío, creo, soy el fantasma asfixiando tu sueño. Biblioteca invisible. Tormenta de fuego. Cascada. Sirena muda. Voy pisando tu sombra. Me arrulla tu silencio. Mapa hacia el centro de ninguna parte, cartografía delirante. Maravilla del mundo, estrella fugaz. Antorcha. Ceniza. Busco lo que no he de encontrar, busco el que no he de ser, buscas lo que no se puede encontrar, corcel de niebla; vamos pisoteando sombras que el tiempo ya borró, el precipicio de tus manos me contiene, la noche que habita entre tus párpados me contempla, catedral moribunda. El instante que somos nos sepulta, te ofrezco la noche que agoniza, las notas desgarradas de un violín ciego, la sonrisa del alba; el cráter sonrojado del medio día, el funeral de la luna. Te escucho con mi sordera, árbol esmeralda, mientras me miras lentamente con tu ceguera; ¡oh! corazón líquido, mariposa infinita, llueves sobre mí, lluvia de cristal, tormenta de gritos mudos y vas entretejiendo mis párpados a los tuyos y mis dedos escalan el abismo de murmullos. Camino sin principio, camino hacia ti aún sin saber caminar, naufrago entre tus labios, lenta playa espiral que me arrastra, horizonte en llamas, gaviota turquesa...
Ciudad de México, Noviembre 2012
Pablo Nagano
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