El silencio de mar, insoportable,
libra del mundo y su desasosiego.
La atroz mirada del piloto ciego
vislumbra calma en la sima insondable,
que con canto remoto e implacable
a disolver incita agrio trasiego
de la tierra y el agua, el aire, el fuego
en olvido de esencia deleitable.
No te dejes al canto de sirenas,
átate al mástil, sigue la deriva
por la llanura de amplias sensaciones
de este mar sin confines ni cadenas,
que, aunque bien proceloso, es relativa
meseta en que se expanden emociones.
libra del mundo y su desasosiego.
La atroz mirada del piloto ciego
vislumbra calma en la sima insondable,
que con canto remoto e implacable
a disolver incita agrio trasiego
de la tierra y el agua, el aire, el fuego
en olvido de esencia deleitable.
No te dejes al canto de sirenas,
átate al mástil, sigue la deriva
por la llanura de amplias sensaciones
de este mar sin confines ni cadenas,
que, aunque bien proceloso, es relativa
meseta en que se expanden emociones.
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