GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Se besaron.
Largo. Profundo.
Sin prisa,
con el sabor intenso de ellos mismos
Beso
sin espectáculo,
bien calibrado,
casi clínico,
con dosis homeopáticas
sin efectos secundarios inmediatos.
No hubo apuro.
No fue deseo.
Fue inventario,
reconocimiento, gratitud,
confirmando que todo seguía
en su lugar aproximado.
Su cabeza descansó entre sus pechos.
Ella peinó su escasa cabellera entrecana.
Nadie pidió explicaciones.
Rieron breve, bajo, despacio,
mientras el café se enfriaba sobre la mesa,
olvidado por razones mejores.
¿La mejor forma de empezar el día?
Pregunta retórica.
Respuesta reconocida.
G.G.G.
JUN/2026