german zelada urioste
Poeta recién llegado
Inquiriendo
Pregunté qué era el amor
a un anciano que pasaba
y con la voz apagada
me respondió que dolor.
Curado del estupor
hice la misma cuestión
a un posible cuarentón
que dijo que el amor era
cosa de la primavera
sin mayor explicación
Quise saber la opinión
de gente menos añosa
y a una joven buenamoza
formulé la inquisición.
Repuesta de la impresión
un rato quedó callada,
luego, poco entusiasmada,
dijo que el amor para ella
era la luz de una estrella
lejana y difuminada.
Cruzamos una mirada,
ella mostró una sonrisa
y más rauda que deprisa
lanzó franca carcajada.
Corrigió muy animada
desbordante de candor:
-El amor, mi buen señor,
es gozar una delicia
si quien amas te acaricia
y te besa con ardor.
Pregunté qué era el amor
a un anciano que pasaba
y con la voz apagada
me respondió que dolor.
Curado del estupor
hice la misma cuestión
a un posible cuarentón
que dijo que el amor era
cosa de la primavera
sin mayor explicación
Quise saber la opinión
de gente menos añosa
y a una joven buenamoza
formulé la inquisición.
Repuesta de la impresión
un rato quedó callada,
luego, poco entusiasmada,
dijo que el amor para ella
era la luz de una estrella
lejana y difuminada.
Cruzamos una mirada,
ella mostró una sonrisa
y más rauda que deprisa
lanzó franca carcajada.
Corrigió muy animada
desbordante de candor:
-El amor, mi buen señor,
es gozar una delicia
si quien amas te acaricia
y te besa con ardor.