lucia bernal
Poeta recién llegado
Los débiles latidos de tú corazón retumban,
con la agresividad de su inconstancia
entre las cuatro esquinas de mi tumba.
¿Cuánto falta
para que termine tu agonía
y algún día,
descanses junto a mi en paz?
¿En paz?
¿Es paz éste sentimiento destructor
que corroe mis huesos grises?
¿Es descanzo este tiempo
que gasto mordiéndome las uñas
esperando tu sueño salvador?
Tus pensamientos
chocaron con la barrera
que el dolor creó para tí.
Te tiene esclavizado, amarrado!
Desgarra esas cadenas sangrietas
y rompe el silencio con un grito de protesta.
Pregunta a gritos
que pensó el destino al jugar con nosotros así,
que me arrancó a mi la vida y a ti la cordura.
Interrógalo hasta patearlo en el suelo,
y su cuerpo
afilado, azul y huesudo
quede destrozado ante tí.
Los inexistentes latidos de mí corazón retumban,
con la agresividad de su silencio en tus oídos.
Será la única melodía
que acompañará tu ida.
Pero no tengas miedo,
dormirás sobre la luna menguada
con una gasa de polvos de estrellas como frazada.
Volarás a la mañana siguiente con tus alas blancas
y llegarás a descanzar a mi lado al anochecer.
El suave sonido
que causan las mariposas al volar
se parece a lo dulce
que será para mi volverte a ver.
No sabes cuanto te heché de menos,
cuanto te esperé.
con la agresividad de su inconstancia
entre las cuatro esquinas de mi tumba.
¿Cuánto falta
para que termine tu agonía
y algún día,
descanses junto a mi en paz?
¿En paz?
¿Es paz éste sentimiento destructor
que corroe mis huesos grises?
¿Es descanzo este tiempo
que gasto mordiéndome las uñas
esperando tu sueño salvador?
Tus pensamientos
chocaron con la barrera
que el dolor creó para tí.
Te tiene esclavizado, amarrado!
Desgarra esas cadenas sangrietas
y rompe el silencio con un grito de protesta.
Pregunta a gritos
que pensó el destino al jugar con nosotros así,
que me arrancó a mi la vida y a ti la cordura.
Interrógalo hasta patearlo en el suelo,
y su cuerpo
afilado, azul y huesudo
quede destrozado ante tí.
Los inexistentes latidos de mí corazón retumban,
con la agresividad de su silencio en tus oídos.
Será la única melodía
que acompañará tu ida.
Pero no tengas miedo,
dormirás sobre la luna menguada
con una gasa de polvos de estrellas como frazada.
Volarás a la mañana siguiente con tus alas blancas
y llegarás a descanzar a mi lado al anochecer.
El suave sonido
que causan las mariposas al volar
se parece a lo dulce
que será para mi volverte a ver.
No sabes cuanto te heché de menos,
cuanto te esperé.
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