Tratando de olvidar muchos problemas
bajo el paraguas y mirando el suelo
caminaba yo sin ningún consuelo
sin pensar en concreto ningún tema.
Mas se me unieron ingenio y torpeza,
ya que, al caer en un profundo charco,
vínome aquel poema a la cabeza.
Corriendo yo y sin secarme siquiera,
del bolsillo mi libreta saqué,
seguí andando y escribiendo a la vez
sin apenas mirar la carretera.
Y tan poca atención yo prestaría
que, tropezando esta vez con la acera,
perdí con mi libreta la poesía.
Resfriada y bajo manta sentía
millones de estrellas en la cabeza.
Separé el ingenio de la torpeza,
pues no volví a perder otra poesía.
Laura Serrano Ron
bajo el paraguas y mirando el suelo
caminaba yo sin ningún consuelo
sin pensar en concreto ningún tema.
Mas se me unieron ingenio y torpeza,
ya que, al caer en un profundo charco,
vínome aquel poema a la cabeza.
Corriendo yo y sin secarme siquiera,
del bolsillo mi libreta saqué,
seguí andando y escribiendo a la vez
sin apenas mirar la carretera.
Y tan poca atención yo prestaría
que, tropezando esta vez con la acera,
perdí con mi libreta la poesía.
Resfriada y bajo manta sentía
millones de estrellas en la cabeza.
Separé el ingenio de la torpeza,
pues no volví a perder otra poesía.
Laura Serrano Ron