Berta Gonzalez García
Poeta recién llegado
INACABADO
Aún me aprieta el estómago y me encoge el alma.
Aún encuentro razones para amarte y para odiarte.
Lo más triste es que por tí, y no solo a tí, amo y odio.
Lo más absurdo que lo niego, lo evito y me escondo
¡tan bien! que no me encuentro,
ni me busco, ni me siento.
El tiempo no se para, los otoños siguen a su paso:
contándose, ignorándose, amontonándose... uno tras otro...
esquivando el hueco que aislado permanece
vacio, ocupando un espacio propio, inútil, insano,
desconcertante, fugitivo
y rebelde.... amargo.
Y se sucederán los días, los tragos, las ausencias
que tanto acaricio, mimo y saboreo avergonzada.
Y en el más hondo secreto las visitas a mis sueños;
sueños en los que me amonesto sin piedad y sin firmeza,
sueños en los que con lágrimas una
y otra vez te exhumo.
Aún me aprieta el estómago y me encoge el alma.
Aún encuentro razones para amarte y para odiarte.
Lo más triste es que por tí, y no solo a tí, amo y odio.
Lo más absurdo que lo niego, lo evito y me escondo
¡tan bien! que no me encuentro,
ni me busco, ni me siento.
El tiempo no se para, los otoños siguen a su paso:
contándose, ignorándose, amontonándose... uno tras otro...
esquivando el hueco que aislado permanece
vacio, ocupando un espacio propio, inútil, insano,
desconcertante, fugitivo
y rebelde.... amargo.
Y se sucederán los días, los tragos, las ausencias
que tanto acaricio, mimo y saboreo avergonzada.
Y en el más hondo secreto las visitas a mis sueños;
sueños en los que me amonesto sin piedad y sin firmeza,
sueños en los que con lágrimas una
y otra vez te exhumo.
::