loko vini
Poeta recién llegado
Aun escucho a las horas detenidas de su vos devorarme con su embriagante sobriedad, recuerdo el suave perfume a nicotina que de su atavió emanaba y aquel vestigio de hollín en sus labios robando mi atención a cada segundo.
Las sombras llegaban detenidas tras cada sorbo de una utópica realidad, mientras mi desembocada voz se enganchaba de los ocres muros de esa radiante taberna desarmada, su voz difusa llegaba desde la puerta invocando mi comparecencia y ya alucinado con las pupilas derretidas en ella mi desperfecto galanteo empezaba, con sonrisas fugaces prolongaba el parloteo, mientras mis ojos desnudaban la dulce amargura de sus besos con incoherentes susurros serios y cuando el humo se extinguía, rebobinada los cortos sorbos de licor que divagaban en mi sangre.
Con sabor a fatídico néctar, el sol deslumbro mis retinas aun pendientes de ella, que ya no estaba; Aun escucho las horas detenidas de su voz, el hollín de sus labios y aquella fugaz eternidad que con sonrientes gemidos nos juramos.
Las sombras llegaban detenidas tras cada sorbo de una utópica realidad, mientras mi desembocada voz se enganchaba de los ocres muros de esa radiante taberna desarmada, su voz difusa llegaba desde la puerta invocando mi comparecencia y ya alucinado con las pupilas derretidas en ella mi desperfecto galanteo empezaba, con sonrisas fugaces prolongaba el parloteo, mientras mis ojos desnudaban la dulce amargura de sus besos con incoherentes susurros serios y cuando el humo se extinguía, rebobinada los cortos sorbos de licor que divagaban en mi sangre.
Con sabor a fatídico néctar, el sol deslumbro mis retinas aun pendientes de ella, que ya no estaba; Aun escucho las horas detenidas de su voz, el hollín de sus labios y aquella fugaz eternidad que con sonrientes gemidos nos juramos.
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