Enorme, llana, mi pena
y a la vez tan honda,
Esclavo servil de una vena;
no hago pie, no hay alaridos.
Explotan mis pulmones
y se rompen mis oídos.
Son todos sermones.
No hay corazón ni razón
ni emoción, ni de tu nombre mención
la radio se rompe,
por una puta canción
no pasa de golpe
no estoy desprevenido
avalancha, imágenes, dolor
y se caen mis oídos
no pasa de golpe
y se apagan
los sonidos.
y a la vez tan honda,
Esclavo servil de una vena;
no hago pie, no hay alaridos.
Explotan mis pulmones
y se rompen mis oídos.
Son todos sermones.
No hay corazón ni razón
ni emoción, ni de tu nombre mención
la radio se rompe,
por una puta canción
no pasa de golpe
no estoy desprevenido
avalancha, imágenes, dolor
y se caen mis oídos
no pasa de golpe
y se apagan
los sonidos.