ISIDRO MUÑOZ
Poeta recién llegado
Éramos solo dos personas comunes, atrevidas y muchas veces presuntuosas
como aquellos que pretenden que lo saben todo
inherentes de miradas amorosas
Mi mano, la tuya, nuestros pies sobre la mesa
¡qué gran pintura de complicidad, de amistad y de belleza!
Lográbamos conjuntar la perfecta armonía de las obras majestuosas
dialogábamos, bailábamos, sonreíamos a tu modo
inmanentes de las arias dadivosas
Mi canto, el tuyo, nuestra mágica y fastuosa pieza
¡esplendorosa vanidad, nueva oda a la grandeza!
La pintura dibujada sobre tus labios era contingente de aristas esplendorosas
como el nacimiento celestial en cada lustro
estridentes fiestas decorosas.
Mi trazo, el tuyo, nuestra yuxtaposición a la destreza
¡qué gran exposición de variedad, de elegancia y de realeza.
La incógnita dulzura mancillaba nuestras penas
como la sinfonía tocada en cada encuentro
por dos almas generosas
Mi salmo, el tuyo, nuestra estrofa a la nobleza
¡magnifica hermandad, suave senda a la fineza!
Hipótesis anhelada por dos entidades calurosas
de adorarse en un momento
de plasmarse en estas prosas
Mis besos, los tuyos, nuestra representación de sutileza
¡ qué hermosa eternidad, apreciar tu libertad y tu lindeza!