Inferno du Doleur
Poeta adicto al portal
Hay veces en las cuales el vacío del alma no se llena, otras veces que la herida no cierra. Los rasguños no sanan, las marcas siguen estando ahí, las veo en el espejo que refleja mi persona. La mayoría de veces el temor se apodera y las voces no callan. El temor se vuelve insoportable, ni el cerrar los ojos atrapa en la oscuridad a todo aquello que me mata por dentro. La soledad me acompaña, que es cuando decido que es la mejor amiga. Cuando todos te abandonan, ella siempre está presente. El recuerdo me consume poco a poco y deseo dejar de seguir existiendo. Luna, lléname de melancolía y ábreme los brazos hacia tí. Regálame ese lucero que nació de mis ojos y calló en forma de dolor eterno. El vacío y el lamento van de la mano.
Luna, envuélveme en tu plateado dolor y llanto, que tu manto me cubra por completo y trague mi alma hasta poder llegar al último suspiro. Que la copa de la depresión se llene con el vino del pecado y las lágrimas del olvido. Luna, apodérate de toda señal de vida que haya en mí, porque deseo morir en tus manos llenas de sabiduría. Sí, sin que haya un mañana en medio, con todo el dolor del mundo, con todo el sufrimiento de todos. Luna, llévame alto, muy muy alto... Que la traición que hiciste al dejarme aquí no se repita, madre mía.
Luna, envuélveme en tu plateado dolor y llanto, que tu manto me cubra por completo y trague mi alma hasta poder llegar al último suspiro. Que la copa de la depresión se llene con el vino del pecado y las lágrimas del olvido. Luna, apodérate de toda señal de vida que haya en mí, porque deseo morir en tus manos llenas de sabiduría. Sí, sin que haya un mañana en medio, con todo el dolor del mundo, con todo el sufrimiento de todos. Luna, llévame alto, muy muy alto... Que la traición que hiciste al dejarme aquí no se repita, madre mía.
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