GOLONDRINA CARIBEÑA
Patricia es tu nombre,
mujer de belleza sensual;
con tu mirada transparente,
y la sonrisa sincera.
Tienes los labios rosados,
que se abren como dos pétalos de rosa;
tienes los cabellos dorados,
suaves como la nieve.
Recuerdo aquel día de Agosto,
cuando tus primeras palabras sentí,
atravesaron el enorme espacio,
que hoy nos separa a los dos;
en poco tiempo ganaste mi confianza plena,
y mi amistad sincera también.
Eres la golondrina del caribe,
de todas las aves del cielo,
eres tú la más hermosa;
eres la razón de mí existir.
Cuando escuche tu voz,
Sentí obnubilarse mi mente,
y a mi corazón acelerar sus latidos;
Tus palabras puedo compararlas,
como las olas del inmenso mar;
Cuando estas embravecida,
golpean mi cuerpo con furia;
Cuando estas calmada,
acarician mi rostro con ternura.
Me siento como un gorrioncillo,
enamorado de la bella golondrina;
que ensaya su mejor canto,
que grita al viento su mejor verso;
para que su amada pueda escuchar.
¡Ay¡, pobre de ti triste gorrioncillo,
así ensayes tu mejor canto,
así grites al viento tu mejor verso,
a la golondrina no podrás enamorar;
Porque ella al ser tan bella,
en un pobre gorrioncillo,
nunca se podrá fijar.
¡Despierta ya¡, amigo gorrioncillo,
deja ya de soñar,
y deja tranquila a la bella golondrina,
para que libre pueda ella volar.
Autor: Pablo Félix Loza
Patricia es tu nombre,
mujer de belleza sensual;
con tu mirada transparente,
y la sonrisa sincera.
Tienes los labios rosados,
que se abren como dos pétalos de rosa;
tienes los cabellos dorados,
suaves como la nieve.
Recuerdo aquel día de Agosto,
cuando tus primeras palabras sentí,
atravesaron el enorme espacio,
que hoy nos separa a los dos;
en poco tiempo ganaste mi confianza plena,
y mi amistad sincera también.
Eres la golondrina del caribe,
de todas las aves del cielo,
eres tú la más hermosa;
eres la razón de mí existir.
Cuando escuche tu voz,
Sentí obnubilarse mi mente,
y a mi corazón acelerar sus latidos;
Tus palabras puedo compararlas,
como las olas del inmenso mar;
Cuando estas embravecida,
golpean mi cuerpo con furia;
Cuando estas calmada,
acarician mi rostro con ternura.
Me siento como un gorrioncillo,
enamorado de la bella golondrina;
que ensaya su mejor canto,
que grita al viento su mejor verso;
para que su amada pueda escuchar.
¡Ay¡, pobre de ti triste gorrioncillo,
así ensayes tu mejor canto,
así grites al viento tu mejor verso,
a la golondrina no podrás enamorar;
Porque ella al ser tan bella,
en un pobre gorrioncillo,
nunca se podrá fijar.
¡Despierta ya¡, amigo gorrioncillo,
deja ya de soñar,
y deja tranquila a la bella golondrina,
para que libre pueda ella volar.
Autor: Pablo Félix Loza