huellas
Poeta adicto al portal
Hay pocas cabras que salten como ella y ningún caco que desconfíe tanto. Solo cuando huele a pescado se atreve a restregar mis pantorrillas y a enderezar su rabo como si de un mástil se tratara, tiene más teatro que las plañideras de Fuencarral y goza de tal autonomía que se atreve a dormir en mi cama, hasta que me doy cuenta y levantando la pierna como un resorte, vuela desconcertada, pero no resignada.
Una trucha es anímicamente más complaciente y no digamos un caracol
Mi niño al despertar la colma de besos, después lava sus manitas en un acto ceremonioso, coquetea con el espejo y deja correr el agua del grifo como si de él surgieran cantos de sirena.
Los observo, mientras él desmenuza su desayuno ella parece una figura de cera, lo adora, se adoran. Un beso de despedida que es borrado con la palma de su mano marca el comienzo de un nuevo día.
Una trucha es anímicamente más complaciente y no digamos un caracol
Mi niño al despertar la colma de besos, después lava sus manitas en un acto ceremonioso, coquetea con el espejo y deja correr el agua del grifo como si de él surgieran cantos de sirena.
Los observo, mientras él desmenuza su desayuno ella parece una figura de cera, lo adora, se adoran. Un beso de despedida que es borrado con la palma de su mano marca el comienzo de un nuevo día.