Al cauce del fuego infernal,
Manos que posan sin cesar,
Errados sus pasos caen
Y el sufrimiento anonadado
Y mermado va al brote
Del suspiro de la muerte eficaz.
Noche airada en pena,
Caotico rojo sus iris brillan,
Vagan sus palabras
Al mundo de sacrilegios y
Sus lagrimas llamaradas
Mueren en su pecho de cristal.
Alas negras escamosas,
Resplandecientes, brilla y brilla calor
Que la sangre en el aleteo rebalsa
Y en el cielo funebre de cristal
La luna llora formando
Un arraigado aguacero de sufrimiento.