Natalia Sosa Ayala (Las Palmas, 27 de marzo de 1938-13 de noviembre de 2000)
Mi primer poema
A mi padre, 1957
¿Por qué fundiste, Señor, alma en mi cuerpo?
Pudiste ahorrar de tu pasión dolores,
si en vez de alma, me hubieses dado forma
de otro ser inconsciente.
En mí, siempre doliente tus llantos y clamores,
en mí, siempre tus ojos penosos y severos,
siempre unida tu pena a mi pecado.
¿Por qué, Señor, por qué me diste alma?
¿Por qué no me dejaste en barro convertida?
Hubiera sido hermoso ser senda o ser camino,
tener forma de árbol o ser rosa,
no ser de tu dolor el centro, mi destino.
Del libro Muchacha sin nombre y otros poemas, 1980. (Incluido en el libro No soy Natalia. Torremozas, Madrid, 2018)
Frente a la isla
Mirad a esa mujer, dicen algunos,
callada frente al mar cada mañana.
Es una pobre loca soñadora,
una pobre mujer que desde siempre
soñó con ser gaviota y tener alas.
Mirad con qué insistencia se detiene
a contemplar la Isla, allá lejana.
¡Qué distante de su razón la nuestra!
Miradme, sí, miradme.
A juicios de los hombres ya no temo.
Helados juicios
que con desdén quisieron
congelar las hogueras de mi pecho.
No los oigo. Soy una pobre loca,
mas, al fin,
mis oídos cerré a las voces vanas.
Sólo la tristeza del mar es lo que escucho.
Oíd…
Cada mañana me acerco a recoger
de alguna de sus huellas
los restos destrozados.
Yo sé que habrá pisado alguna orilla
y aguardo el milagro de ese instante.
¿Llamáis a esto locura?
Seguid vosotros, pues, con la cordura:
si loca me creéis, no me hacéis daño.
Del libro Autorretrato, 1981. (Incluido en el libro No soy Natalia. Torremozas, Madrid, 2018)
Muchacha sin nombre
No me llamo Natalia.
Jamás nací.
O si nací fue muerta.
El sol extendía sus primeros rayos
por una madrugada fatídica de marzo.
Mas no era yo la que su luz bebía.
Yo no existí jamás.
A lo sumo fui venas, manos, sangre,
un corazón pequeño y precintado
pero no fui jamás destinada a ser alguien.
Mi nombre, yo, Natalia,
estará inscrito en un papel cualquiera,
en labios que no saben lo que hablan,
en tardes remotísimas y ausentes,
acaso,
en el tiernísimo corazón de alguien.
Mas yo, yo no soy yo.
No soy Natalia.
Del libro Muchacha sin nombre y otros poemas, 1980. (Incluido en el libro No soy Natalia. Torremozas, Madrid, 2018)
Hipocresía
A Pedro Perdomo Acedo
No soy la que camina con la risa en la boca,
ni la que va de paso con la mano extendida.
No soy la compasiva, ni la triste y callada:
soy la que lleva en sí la hipocresía.
No os canséis de mirarme con la mirada abierta,
cual lobos al acecho de mi temor oculto.
Yo soy la hiedra extraña que trepa en una risa
y llora en la raíz, bajo la tierra roja.
Yo soy la piedra dura donde la mar se agota,
la fusta que no tiembla, la espuela congelada:
mi semblanza presento sin dolor y sin sombra.
Miradme, conocedme, sabedme de esta forma
terrible que no oculto.
Mañana seré otra de la que ahora escribe.
Su presencia está cerca:
ceñida a mi cintura
trepará
locamente
hasta mi boca.
Del libro Cuando es sombra la tarde, 1999. (Incluido en el libro No soy Natalia. Torremozas, Madrid, 2018)
Biografía
http://www.trasdemar.com/home/poesi...a-sosa-ayala-dia-de-las-letras-canarias-2021/
*Academia Canaria de la Lengua (Texto de Blanca Hernández Quintana)
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