IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Somos dueños de nuestro sufrimiento,
somos culpables de nuestras acciones,
somos artífices de nuestros pensamientos,
nuestros pensamientos
retratan decisiones,
y esas decisiones engendran nuevas acciones,
que serán efecto y materia,
microcosmos se replican,
incesantemente,
y macrocosmos se generan,
universos, multiversos, realidades paralelas,
bifurcaciones de todo destino posible,
imposibilidad, aún así, de decidir sobre otro,
influencia cósmica, astralidad siempre inmensa y finita,
leyes repartidas por galaxias aún condenadas
a la gravedad mutable de los caos replicantes azarozamente inciertos,
la única certeza macroversal,
es innegable e inmutable a los ojos y almas de seres aún imponentes,
cuando toda imposibilidad sea posible,
habremos de observar como todo no es,
y deja de serlo,
habremos de no sentir,
y tampoco habrá lugar donde huir,
entre motas de aire compactadas,
para luego implosionar en su propia, mísera,
e insignificante soledad,
cuando toda posibilidad no exista,
no habrá expresión, ni necesidad de intento,
y cuando no haya intento,
no habrá tiempo,
y cuando no haya tiempo,
los cimientos de las leyes perderán sentido,
y si nada tiene sentido,
nunca nadie podrá comprender
en ningún tiempo lo que todo mínimamente significa,
porque no habrá verdad,
porque no habrá consciencia,
todo se resume a un final que debió ocurrir muchísimo antes,
antes de que todo exista.
somos culpables de nuestras acciones,
somos artífices de nuestros pensamientos,
nuestros pensamientos
retratan decisiones,
y esas decisiones engendran nuevas acciones,
que serán efecto y materia,
microcosmos se replican,
incesantemente,
y macrocosmos se generan,
universos, multiversos, realidades paralelas,
bifurcaciones de todo destino posible,
imposibilidad, aún así, de decidir sobre otro,
influencia cósmica, astralidad siempre inmensa y finita,
leyes repartidas por galaxias aún condenadas
a la gravedad mutable de los caos replicantes azarozamente inciertos,
la única certeza macroversal,
es innegable e inmutable a los ojos y almas de seres aún imponentes,
cuando toda imposibilidad sea posible,
habremos de observar como todo no es,
y deja de serlo,
habremos de no sentir,
y tampoco habrá lugar donde huir,
entre motas de aire compactadas,
para luego implosionar en su propia, mísera,
e insignificante soledad,
cuando toda posibilidad no exista,
no habrá expresión, ni necesidad de intento,
y cuando no haya intento,
no habrá tiempo,
y cuando no haya tiempo,
los cimientos de las leyes perderán sentido,
y si nada tiene sentido,
nunca nadie podrá comprender
en ningún tiempo lo que todo mínimamente significa,
porque no habrá verdad,
porque no habrá consciencia,
todo se resume a un final que debió ocurrir muchísimo antes,
antes de que todo exista.
Última edición: