Estrella de Navidad (Gabriela Mistral)

Camy

Camelia Miranda
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Gabriela Mistral (1889-1957)

Nació el 7 de Abril de 1889 en Vicuña, ciudad nortina situada en el cálido Valle del Elqui, Chile, "entre treinta cerros" como ella misma gustaba de recordar. Fue una de las poetas más notables de la literatura chilena e hispanoamericana. Se le considera una de las principales referentes de la poesía femenina universal y por su obra obtuvo en 1945 el primer Premio Nobel de Literatura para un autor latinoamericano.
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Estrella de Navidad

estrella_Wilson+Williams.jpg


La niña que va corriendo
atrapó y lleva una estrella.
Va que vuela y va doblando
matas y bestias que encuentra.

Ya se le queman las manos
se cansa, trastabillea,
tropieza, cae de bruces,
y con ella se endereza…

No se le queman las manos,
ni se le rompe la estrella
aunque ardan desde la cara
brazos, pecho, cabellera.

Llamea hasta la cintura
le gritan y no la suelta,
manotea sancochada,
pero no suelta la estrella.

Como que la va sembrando
que la zumba y la volea.
Como que se le deshace
y se queda sin estrella.

No fue que cayó, no fue.
Era que quedó sin ella
y es que ya corre sin cuerpo,
trocada y vuelta centella.

Como que el camino enciende
y que nos arden las trenzas
y todos la recibimos
porque arde toda la Tierra.



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¡oi, camy!

un pequeño cuento: cuando el charlie era un chatel de siete añitos, iba a una escuela colonial gringa... en uno de los libros de texto de aquella época, el primer poema con que me topé fue uno de la mistral. tadavía ahora me sé un fragmento de memoria.

no soy mucho de poesía infantil, soy más de poesía infernal. ¡cuánto se necesita la poesía de la mistral, para olvidar el infierno aunque sea un poco!

además, para que los chamos y chamas no anden fregando, una tarde de mistraliadas que los someta tampoco es una mala opción.

salud.
 
¡oi, camy!

un pequeño cuento: cuando el charlie era un chatel de siete añitos, iba a una escuela colonial gringa... en uno de los libros de texto de aquella época, el primer poema con que me topé fue uno de la mistral. tadavía ahora me sé un fragmento de memoria.

no soy mucho de poesía infantil, soy más de poesía infernal. ¡cuánto se necesita la poesía de la mistral, para olvidar el infierno aunque sea un poco!

además, para que los chamos y chamas no anden fregando, una tarde de mistraliadas que los someta tampoco es una mala opción.

salud.
Si, Charlie, los que de vez en cuando, escribimos poesía infantil, lo hacemos para evadirnos del infierno. Al escapar a la infancia, quizás lo que añoramos no son los momentos vividos, no siempre fueron idílicos, sino quienes éramos entonces, cuánta imaginación poníamos en un simple objeto o en una lectura.
Salud, Charlie.
 
Gabriela Mistral, una grande, ¡qué hermoso Camy! Ese don maravilloso de saber hablar desde la voz infantil.
Me ha encantado que traigas aquí este tema tierno y pacificador.
Un abrazo grande, Camy
Isabel
Y fue muy gratificante traerlo, me procura sonrisas de niña, una bocanada que realmente se necesita. Siempre los dedicados a los pequeños se disfrutan y dan mucha energía.
Gracias por miles!!
Un abrazo grande linda amiga
Camelia
 
¡oi, camy!

un pequeño cuento: cuando el charlie era un chatel de siete añitos, iba a una escuela colonial gringa... en uno de los libros de texto de aquella época, el primer poema con que me topé fue uno de la mistral. tadavía ahora me sé un fragmento de memoria.

no soy mucho de poesía infantil, soy más de poesía infernal. ¡cuánto se necesita la poesía de la mistral, para olvidar el infierno aunque sea un poco!

además, para que los chamos y chamas no anden fregando, una tarde de mistraliadas que los someta tampoco es una mala opción.

salud.
Que bueno Charlie, que este poema haya revivido un recuerdo de tu niñez y compartirlo en este espacio. Gabriela tan enfocada en la educación de niños, tan nítida, sencilla y una visión diferente, nada más importante que impulsar la educación al aire libre. Un trabajo encomiable y su poesía un valioso aporte tanto para los chicos como para los adultos.
Gracias inmensas por tu apoyo que suma especialmente en este Foro.
Un abrazo!!!
Camelia
 
Dejo aquí otro de sus hermosos poemas

La Tierra


Niño indio, si estás cansado,
tú te acuestas sobre la tierra,
y lo mismo si estás alegre.
Hijo mío juega con ella...

Se oyen cosas maravillosas
al tambor indio de la Tierra:
se oyen el fuego que sube y baja
buscando el cielo y nos sosiega.
Rueda y rueda, se oyen los ríos
en cascadas que no se cuentan.
Se oyen mugir los animales;
se oye el hacha comer la selva.
Se oyen sonar los telares indios.
Se oyen trillar, se oyen fiestas.

Donde el indio lo está llamando,
el tambor indio le contesta,
y tañe cerca y tañe lejos,
como el que huye y que regresa...

Todo lo toma todo lo carga
el lomo santo de la Tierra:
lo que camina, lo que duerme,
lo que retoza y lo que pena;
y lleva vivos y lleva muertos
el tambor indio de la Tierra.

Cuando muera, no llores hijo:
pecho a pecho ponte con ella,
y si sujetas los alientos
como que todo o nada fueras,
tú escucharás subir su brazo
y la madre que estaba rota
tú la verás volver entera.

Gabriela Mistral.​
 
Esta es una de las poetisas que amo !! Su sensibilidad es de otro mundo !! Gracias por este bello regalo Camelia !!que tengas un hermoso diciembre, no puede ser de otra manera !!
Y muy querida, la cuantía de su obra la resume luchadora, dulce y soñadora hasta los huesos.
Gracias a ti querido amigo Selen por llegar y dejar tu cálida huella en el foro.
Un abrazo grande!!
Camelia
 
Dejo aquí otro de sus hermosos poemas

La Tierra


Niño indio, si estás cansado,
tú te acuestas sobre la tierra,
y lo mismo si estás alegre.
Hijo mío juega con ella...

Se oyen cosas maravillosas
al tambor indio de la Tierra:
se oyen el fuego que sube y baja
buscando el cielo y nos sosiega.
Rueda y rueda, se oyen los ríos
en cascadas que no se cuentan.
Se oyen mugir los animales;
se oye el hacha comer la selva.
Se oyen sonar los telares indios.
Se oyen trillar, se oyen fiestas.

Donde el indio lo está llamando,
el tambor indio le contesta,
y tañe cerca y tañe lejos,
como el que huye y que regresa...

Todo lo toma todo lo carga
el lomo santo de la Tierra:
lo que camina, lo que duerme,
lo que retoza y lo que pena;
y lleva vivos y lleva muertos
el tambor indio de la Tierra.

Cuando muera, no llores hijo:
pecho a pecho ponte con ella,
y si sujetas los alientos
como que todo o nada fueras,
tú escucharás subir su brazo
y la madre que estaba rota
tú la verás volver entera.

Gabriela Mistral.​
Es hermoso querida Isabel!
Gracias por sumar con sus versos y llenar aún más de luz este segmento dedicado a su pluma.
Otro abrazo mi niña, con cariño
Camelia
 

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