Estoy enamorado de una cabeza en formol.
De la increíble paciencia que posee, y aquel soporte que puede brindarme.
Cada día me escucha, paciente, tranquila, nunca envejece, no come, no bebe, no mira a nadie más, no se hace amar por otros.
Nunca ha necesitado el menor y más simple maquillaje, pues su piel es siempre igual de blanca, de ese hermoso y femenino blanco del que alguna vez también me enamoré.
Me mira fija, perdida, de amor verdadero, y no me contradice nunca al yo decirle : "No es cierto, querida, que nos encontramos mejor así que antes de pelearnos?"
De la increíble paciencia que posee, y aquel soporte que puede brindarme.
Cada día me escucha, paciente, tranquila, nunca envejece, no come, no bebe, no mira a nadie más, no se hace amar por otros.
Nunca ha necesitado el menor y más simple maquillaje, pues su piel es siempre igual de blanca, de ese hermoso y femenino blanco del que alguna vez también me enamoré.
Me mira fija, perdida, de amor verdadero, y no me contradice nunca al yo decirle : "No es cierto, querida, que nos encontramos mejor así que antes de pelearnos?"