Manantiales cristalinos y puros
recorren tu mundo;
una mente serena encuentras
al abrir los ojos.
Fluye un sentimiento apacible
y amas el despertar;
la claridad y el silencio
entran por tu ventana.
Observas la realidad,
agradeces el regalo
que recibes:
el calor del hogar,
el alimento que te permite avanzar,
el simple hecho de vivir,
de admirar y sentir la emoción.
Deseas que ese sentimiento pleno,
que brota de tu corazón,
llegue a quien lo necesita
para aliviar su carga;
que pueda liberarse
de las ideas sombrías,
llenarse de la luz
de un cielo sosegado
y colmado de vida.
Tan solo hallar
el sentido divino,
buscar la paz
que aquieta el espíritu.
Estar consigo mismo
en estado meditativo,
percibiendo la calidez
que habita en su interior.
recorren tu mundo;
una mente serena encuentras
al abrir los ojos.
Fluye un sentimiento apacible
y amas el despertar;
la claridad y el silencio
entran por tu ventana.
Observas la realidad,
agradeces el regalo
que recibes:
el calor del hogar,
el alimento que te permite avanzar,
el simple hecho de vivir,
de admirar y sentir la emoción.
Deseas que ese sentimiento pleno,
que brota de tu corazón,
llegue a quien lo necesita
para aliviar su carga;
que pueda liberarse
de las ideas sombrías,
llenarse de la luz
de un cielo sosegado
y colmado de vida.
Tan solo hallar
el sentido divino,
buscar la paz
que aquieta el espíritu.
Estar consigo mismo
en estado meditativo,
percibiendo la calidez
que habita en su interior.