Un espejo es un gran teatro que tiene sus ventanas en nuestra habitación, en nuestro baño, o allí, donde sea necesario, estarán duplicándonos, miraran cada gesto de nuestra mano, ese beso que dimos al cristal que nos replica con una exactitud invertida; como un reloj que adelanta hacia el pasado... tal vez por eso Borges les temía y yo también. Siempre que puedo los cubro con algo, o los quito de mi casa o los ignoro, como ignoran los gatos a sus amos [gc].
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