He abierto caminos,
he cruzado mansos,
mas nunca vi unos ojos
como los de aquel muchacho:
eran profundos, intensos
y del color del campo.
Se veían en ellos
increíbles hallazgos,
mas, con su mirada fija,
atrás lo dejó el carro
en el que yo montaba.
(tirado por caballos)
Maldito sea aquel día
en el que lo olvidé,
pues sólo esta poesía
me queda ya de él.
Y volví por esa villa,
mas no me lo encontré.
Y ¿de él qué sería?
¿Qué sería de él?
Me lo pregunto día tras día:
¿Podré volverlo a ver?
Laura Serrano Ron
he cruzado mansos,
mas nunca vi unos ojos
como los de aquel muchacho:
eran profundos, intensos
y del color del campo.
Se veían en ellos
increíbles hallazgos,
mas, con su mirada fija,
atrás lo dejó el carro
en el que yo montaba.
(tirado por caballos)
Maldito sea aquel día
en el que lo olvidé,
pues sólo esta poesía
me queda ya de él.
Y volví por esa villa,
mas no me lo encontré.
Y ¿de él qué sería?
¿Qué sería de él?
Me lo pregunto día tras día:
¿Podré volverlo a ver?
Laura Serrano Ron