Neal
Poeta recién llegado
Esa maldita botella, asesina de tiempos perdidos,
pone en jaque cada movimiento mio
Ese liquido, más sólido que cualquier afecto tejido,
ahoga dolor y, con él, nos deja sin oxígeno
A los condenados por incierto destino, perdidos
les doy tranquilidad, un norte, para seguirlo
Aunque no hay enroque que sorprenda,
el reflejo de su pulso evidencia
la inseguridad, y con ello su sentencia
Los testigos con relojes de arena en mano
parecen medir desesperación, más que tiempo
Lejos de ser un peón más del tablero
decido dar jaque y sorprendo
Rompo la botella con esquemas retorcidos
con que la maldad se desangra y cae, al olvido
Antes de tiempo, termino mi partida
en mis pensamientos expertos, aún con vida
Observo la condena dictada a mi suerte
a su rey lo persigue la muerte
Antes de que la incertidumbre incremente
decido dar MATE y dejarlo inerte
pobre adicción vacía, insolente.
pone en jaque cada movimiento mio
Ese liquido, más sólido que cualquier afecto tejido,
ahoga dolor y, con él, nos deja sin oxígeno
A los condenados por incierto destino, perdidos
les doy tranquilidad, un norte, para seguirlo
Aunque no hay enroque que sorprenda,
el reflejo de su pulso evidencia
la inseguridad, y con ello su sentencia
Los testigos con relojes de arena en mano
parecen medir desesperación, más que tiempo
Lejos de ser un peón más del tablero
decido dar jaque y sorprendo
Rompo la botella con esquemas retorcidos
con que la maldad se desangra y cae, al olvido
Antes de tiempo, termino mi partida
en mis pensamientos expertos, aún con vida
Observo la condena dictada a mi suerte
a su rey lo persigue la muerte
Antes de que la incertidumbre incremente
decido dar MATE y dejarlo inerte
pobre adicción vacía, insolente.