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Bebiendo no unos labios datilados,
pero albas malvas y moradas rosas;
besando no luceros extasiados,
mas hierbas dulcemente verdinosas;
y oliendo no cabellos ondulados,
sino piélagos de aguas escariosas,
muerto ha, ya torbellino, ya corriente,
el que sufre en cristal de amor algente.
Reconozco esas frases adversativas y esos versos bimembres en posición de quiasma, como el segundo de esta pulcra octava que sirve de epitafio al malogrado pretendiente de Galatea. Estupenda octava. Luis
Gracias, Luis. Era esta una octava que escribí por encargo para un amigo que necesitaba algo que, aun siendo tal cosa de muy dudosa consecución, pudiera compatibilizarse con el tono y la estética de la fábula gongorina. Que Dios me libre de tan asfixiante compromiso nuevamente en el futuro.
Gracias, Luis. Era esta una octava que escribí por encargo para un amigo que necesitaba algo que, aun siendo tal cosa de muy dudosa consecución, pudiera compatibilizarse con el tono y la estética de la fábula gongorina. Que Dios me libre de tan asfixiante compromiso nuevamente en el futuro.
He intentado meter esa fábula (que aparece igualmente en Ovidio) en una sextina y ha sido uno de mis mayores fracasos. Sí lo pude hacer con una fábula de La Fontaine, y quedó muy aparente, con trasfondo sociopolítico, pero con Polifemo y Galatea me encallo, jajajaja, que difícil es esto de los mitos....Te mando un abrazo. Luis