"En verdad, quisiera ser como la dorada luz
que acaricia con la ternura del niño,
esa hermosa y suave geografía de tu piel
desnuda de ese ser que en buen día,
le arrebato un suspiro trémulo al tiempo
que, en su perplejidad sin fin, pasea errante
por esos campos delirantes de belleza cautivadora
y a la vez misteriosa, como una tierra desconocida
en la que ningún velero ha besado sus inhóspitas
playas sin nombre, en las que solo los dorados
rayos del sol, han logrado recorrer esa hermosa
geografía de tu piel desnuda, bronceada dulcemente
con el inocente beso, que llega a ti con la brisa..."
que acaricia con la ternura del niño,
esa hermosa y suave geografía de tu piel
desnuda de ese ser que en buen día,
le arrebato un suspiro trémulo al tiempo
que, en su perplejidad sin fin, pasea errante
por esos campos delirantes de belleza cautivadora
y a la vez misteriosa, como una tierra desconocida
en la que ningún velero ha besado sus inhóspitas
playas sin nombre, en las que solo los dorados
rayos del sol, han logrado recorrer esa hermosa
geografía de tu piel desnuda, bronceada dulcemente
con el inocente beso, que llega a ti con la brisa..."