Sofia Castelluccio
Poeta recién llegado
No me despego de la mirada que se dibuja en el espejo, porque todo lo que veo es mi miedo a perder mi alma cada vez que lloro.
Mi corazón no soporta tanta presión, y sus ojos continúan vivos sobre mi. Existo para arder en su odio.
Hoy es un día diferente para mí, estuve esperando paciente en ese hermoso lugar. Muere el día y la luna se prepara para calmar mis miedos.
Solitaria estoy, comienzo expresar mis deseos de ser feliz en un mundo que solo visito cada noche.
La ciudad descansa de un largo día, sin embargo yo resurjo, aprovechándome de los lamentos ajenos.
Oigo voces abrumadoras, asustan mi consciencia; ella huye y los demonios del pasado aceptan el trato que les propongo ahora; todos en ronda entonamos el llanto infinito que provoca el olvido. Nadie conoce mi secreto, porque cuando me siguen, se pierden.
No voy a negar que estoy asustada, pero aquí es donde pertenezco, entre alma y sangre, aquel rojo que florece en cada regresión al pasado.
La rutina es la que me separa de este maravilloso mundo oscuro, creado por la tristeza del rechazo. Cuanto más insistan los espíritus, más me obligo a resolver el misterio.
Estoy buscándote, donde sea que te encuentres. No quiero ignorarte cuando me observas a través del espejo.
Mi corazón no soporta tanta presión, y sus ojos continúan vivos sobre mi. Existo para arder en su odio.
Hoy es un día diferente para mí, estuve esperando paciente en ese hermoso lugar. Muere el día y la luna se prepara para calmar mis miedos.
Solitaria estoy, comienzo expresar mis deseos de ser feliz en un mundo que solo visito cada noche.
La ciudad descansa de un largo día, sin embargo yo resurjo, aprovechándome de los lamentos ajenos.
Oigo voces abrumadoras, asustan mi consciencia; ella huye y los demonios del pasado aceptan el trato que les propongo ahora; todos en ronda entonamos el llanto infinito que provoca el olvido. Nadie conoce mi secreto, porque cuando me siguen, se pierden.
No voy a negar que estoy asustada, pero aquí es donde pertenezco, entre alma y sangre, aquel rojo que florece en cada regresión al pasado.
La rutina es la que me separa de este maravilloso mundo oscuro, creado por la tristeza del rechazo. Cuanto más insistan los espíritus, más me obligo a resolver el misterio.
Estoy buscándote, donde sea que te encuentres. No quiero ignorarte cuando me observas a través del espejo.
Última edición: