La evelina
Poeta recién llegado
En la orilla del mar,
sabemos que siempre es posible caminar.
En la orilla del mar,
es quizá un poco más divertido nadar.
En la orilla del mar,
podemos el paraíso imaginar.
sabemos que siempre es posible caminar.
En la orilla del mar,
es quizá un poco más divertido nadar.
En la orilla del mar,
podemos el paraíso imaginar.
El viento nos puede soplar fuerte
la arena quemar hasta hacernos rodar,
las rocas que se enchen como un torrente
y el cielo simplemente nos hace fantasear.
la arena quemar hasta hacernos rodar,
las rocas que se enchen como un torrente
y el cielo simplemente nos hace fantasear.
Es como un cuadro de Picasso
que de vez en cuando señala holocaustos
que en la tierra de Adán solemos tener
no siendo justos ahora lo podemos perder,
sin previo aviso y total rapidez
por ser excesivos con nuestra insensatez.
que de vez en cuando señala holocaustos
que en la tierra de Adán solemos tener
no siendo justos ahora lo podemos perder,
sin previo aviso y total rapidez
por ser excesivos con nuestra insensatez.
En la orilla del mar,
también se refleja nuestra maldad.
En la orilla del mar,
encontramos nuestra precaria bondad.
En la orilla del mar,
ya poca agua podemos encontrar
pues es tan grande la perversidad
que nos hace falta siglos
para de nuevo vivir en paz.
también se refleja nuestra maldad.
En la orilla del mar,
encontramos nuestra precaria bondad.
En la orilla del mar,
ya poca agua podemos encontrar
pues es tan grande la perversidad
que nos hace falta siglos
para de nuevo vivir en paz.
Es que acaso no lo ven
pregunto cuánto más pueden
nuestra vida torcer, no nos basta
con ser la creación, porque
tanta es la abominación
que ya Dios nos abandonó.
pregunto cuánto más pueden
nuestra vida torcer, no nos basta
con ser la creación, porque
tanta es la abominación
que ya Dios nos abandonó.
En la orilla del mar,
no encontramos la verdad.
En la orilla del mar,
vemos el oscuro amanecer
y a la orilla del mar
pronto solo le quedará retroceder.
no encontramos la verdad.
En la orilla del mar,
vemos el oscuro amanecer
y a la orilla del mar
pronto solo le quedará retroceder.