Gaita
Poeta recién llegado
Me acompañan, en la cocina,
una ristra de ajos ficticios;
un repasador; un reloj despertador,
extrañamente fuera de su sitio;
unas cuchillas afiladas; unos cuchillos;
tenedores del color de la plata;
un termo bordó como el crúor;
la pava con la que siempre hago mate
o té o café;
bolsas de papa, lechuga y tomate
en la resplandeciente heladera.
Tantas cosas me rodean...
La mesada está brillante:
mi semblante se refleja en ella.
Los muebles blancos me dan esa plena sensación
de paz en descanso.
Se me antoja un tomate.
una ristra de ajos ficticios;
un repasador; un reloj despertador,
extrañamente fuera de su sitio;
unas cuchillas afiladas; unos cuchillos;
tenedores del color de la plata;
un termo bordó como el crúor;
la pava con la que siempre hago mate
o té o café;
bolsas de papa, lechuga y tomate
en la resplandeciente heladera.
Tantas cosas me rodean...
La mesada está brillante:
mi semblante se refleja en ella.
Los muebles blancos me dan esa plena sensación
de paz en descanso.
Se me antoja un tomate.