dark-maiden
Poeta fiel al portal
En el hedor de mi tumba, resurge una nueva aparición.
La luna me llama a lo lejos del desfiladero, salgo en absoluto sigilo con un violín impregnado de sangre entre mis brazos.
Me encuentro perdida en el sordo ruido de la noche, con la invisible cegadora luna.
Mi única voluntad es morir en la más placentera melodía.
Sentada bajo la luna en lo más áspero del sendero, con el violín entre mis dedos, expreso lo que mi mente ahoga en sufrimiento.
Cada nota desprendida es un fragemento; es una explosión de agonía contenida.
Cada melodia se transfigura en una sinfonía escrita con cenizas, cubierta de sangre e interpretada en un preludio de amargura.
La luna se despedaza en medio de esta nefasta interpretación.
Las melodias cesan, estoy postrada en este charco de sangre, mi violín no era más que un regalo de las entrañas de la muerte.
Y su sonido era la firme representación del suicidio.
La luna me llama a lo lejos del desfiladero, salgo en absoluto sigilo con un violín impregnado de sangre entre mis brazos.
Me encuentro perdida en el sordo ruido de la noche, con la invisible cegadora luna.
Mi única voluntad es morir en la más placentera melodía.
Sentada bajo la luna en lo más áspero del sendero, con el violín entre mis dedos, expreso lo que mi mente ahoga en sufrimiento.
Cada nota desprendida es un fragemento; es una explosión de agonía contenida.
Cada melodia se transfigura en una sinfonía escrita con cenizas, cubierta de sangre e interpretada en un preludio de amargura.
La luna se despedaza en medio de esta nefasta interpretación.
Las melodias cesan, estoy postrada en este charco de sangre, mi violín no era más que un regalo de las entrañas de la muerte.
Y su sonido era la firme representación del suicidio.