Ella y yo hacíamos el amor diariamente.

CrucifiX

Poeta recién llegado
Jocoso poema tal vez leído ya por muchos pero por si alguno no lo hubiese hecho aqui se los traigo:


Ella y yo hacíamos el amor diariamente,
en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles
hacíamos el amor invariablemente.
Los jueves, los viernes y los sábados hacíamos el amor igualmente.
Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente,
hacíamos el amor compulsivamente.
Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente.
Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres,
por favor, por supuesto por teléfono, de primera intención
y en última instancia, por no dejar y por si acaso,
como primera medida y como último recurso,
hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis:
y a eso le llamábamos hacer el amor científicamente.

Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí, es decir, recíprocamente.
Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo
y yo con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla,
entonces hacíamos el amor lastimosamente.
Lo cual no tiene nada que ver con las veces
en que yo me imaginaba que no iba a poder y no podía,
y ella pensaba que no iba a sentir y no sentía,
o bien estábamos tan cansados y tan preocupados
que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.
Decíamos entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.

O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío Esteban
le trajo de Wisconsin que daban vueltas como locas
en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte
recordaba la sala de la casa de los abuelos
con sus sillas vienesas y sus macetas de rosas
esperando la eclosión de las cuatro de la tarde...

Así era como hacíamos el amor nostálgicamente,
viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
Muchas veces hicimos el amor contra natura,
a favor de natura, ignorando a natura,
o de noche con la luz encendida, o de día con los ojos cerrados,
o con el cuerpo limpio y la conciencia sucia o viceversa.

Contentos, felices, dolientes, amargados.
Con remordimiento y sin sentido.
Con sueño y con frío.
Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida
y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro,
entonces hacíamos el amor inútilmente.

Para envidia de nuestros amigos y enemigos
hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente.
Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente,
Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.

Para alegría de los psiquiatras hacíamos el amor sintomáticamente
Hacíamos el amor físicamente, de pie y cantando,
de rodillas y rezando, acostados y soñando.
Y sobre todo, y por la simple razón de que yo lo quería así y ella también,
hacíamos el amor voluntariamente...


Autor: Jorge Bucay
 
Última edición por un moderador:
Jocoso poema tal vez leído ya por muchos pero por si alguno no lo hubiese hecho aqui se los traigo:


Ella y yo hacíamos el amor diariamente. En otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles hacíamos el amor invariablemente...
Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente... Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente... Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente.
Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso.
Hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis: y a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí, es decir, recíprocamente.
Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.
Decíamos entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío Esteban le trajo de Wisconsin que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos con sus sillas vienesas y sus macetas de rosas esperando la eclosión de las cuatro de la tarde... así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, o de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa.
Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimiento y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos concientes de lo absurdo de la vida y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
Para envidia de nuestros amigos y enemigos hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente, para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente. Para alegría de los psiquiatras hacíamos el amor sintomáticamente. Hacíamos el amor físicamente, de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando.
Y sobre todo, y por la simple razón de que yo lo quería así y ella también hacíamos el amor voluntariamente...​

Autor: Jorge Bucay​

Excelente relato, estimado Bucay,
estimo que se debe trasladar a Prosa;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Disculpen tengo problemas para organizar las líneas al postear ya que cuando lo publico me aparece todo desordenado. Tendré que preguntar en su sección de ayuda.

Aclaro que Jorge Bucay es un excelente psiquiatra que ha revolucionado mi manera de pensar acerca de ellos pues incluyó la filosofía en su sistema de vida y gracias a eso se han producido poemas como este.

Recomiendo uno de sus libros: "El camino de la autodependencia".

Hasta pronto.
 
Ola, pues te puedo decir que hay foros pÁ las preguntas y reconocimientos, mira todos los foros y veras el mÁs adecuado a tus ecritos
 
Jocoso poema tal vez leído ya por muchos pero por si alguno no lo hubiese hecho aqui se los traigo:


Ella y yo hacíamos el amor diariamente. En otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles hacíamos el amor invariablemente...
Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente... Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente... Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente.
Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso.
Hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis: y a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí, es decir, recíprocamente.
Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.
Decíamos entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío Esteban le trajo de Wisconsin que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos con sus sillas vienesas y sus macetas de rosas esperando la eclosión de las cuatro de la tarde... así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, o de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa.
Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimiento y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos concientes de lo absurdo de la vida y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
Para envidia de nuestros amigos y enemigos hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente, para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente. Para alegría de los psiquiatras hacíamos el amor sintomáticamente. Hacíamos el amor físicamente, de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando.
Y sobre todo, y por la simple razón de que yo lo quería así y ella también hacíamos el amor voluntariamente...

Autor: Jorge Bucay
Hola, Jorge Bucay "Amar con los ojos cerrados" es el libro que permanece en mi buró, Bucay es uno de mis consentidos. Grato leerte Saludos
¡SONRIE
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba